Opinión
   

OPINIÓN, de Antonio Criado 

LA PRENSA DEL COLORÍN

Es vergonzoso  el camino que ha tomado la mal llamada prensa del corazón, y que más bien se le podría llamar prensa canalla, prensa del colorin, o incluso basura directamente,   corazón es otra cosa más limpia, importante y vital en la vida del ser humano.

Con el falso pretexto de que es lo que pide la audiencia nos están metiendo en nuestras casas un espectáculo bochornoso de violencia  entre personas, familias o contra la sociedad,  sin que al parecer  tenga visos de tener un limite,  de  hasta donde se puede llegar  en el ataque  a personas, en la vulneración del derecho a la intimidad o  en como poder destrozar impunemente   a familias enteras.

La televisión, al igual que la prensa en su totalidad es un medio importantísimo de comunicación e información, pero nunca debe jugar el papel que,  los mal llamados  programas del corazón,   nos están trasmitiendo, de valores donde  lo más importante es el dinero, el ser “famoso” a toda costa  sin importar a quien tienes que poner bajo sospecha y de quien tienes que contar cosas de su intimidad, las más de las veces falsas.

Mal ejemplo estamos dando a la juventud  con esos programas  donde todo vale, donde la promiscuidad es un valor, donde los cuernos son un adorno si dan euros, donde la familia  es un  estorbo y  donde se puede contar todo.

Se han equivocado los papeles, no se es más liberal, ni más progresista por entrar en el todo vale y la adoración al becerro de oro (llámese euro), mi libertad acaba donde  comienza la tuya, es sagrada la presunción de inocencia y sobre todo el derecho del ser humano a vivir y pensar como quiera. Pero claro lo que se quiere y pide para uno mismo se ha de querer para los demás.

Señores  del gobierno  tanto autonómico  como nacional o local,  la televisión es un  arma potentísima para crear modismos y opinión y sinceramente creo que  el uso  que se le esta dando es contrario a una cultura sana  de valores solidarios y de igualdad.

Apostemos por programas más cuidados más autóctonos sin cerrarnos en nacionalismos baratos.

Mayor información real sin cocinar en las cocinas políticas, más información en conexiones a los pueblos, el valor de lo local, de la solidaridad entre pueblos, donde se ponga el valor en la intergeneracionalidad “lo viejo no acaba de morir, lo nuevo no termina de nacer “

 

28 de septiembre de 2006