Opinión
   

MÁS ALLÁ DEL MAR, de Carmen Miuris Rivas 

GUADALQUIVIR, UN RÍO CON LEYENDA

“Río, río, río, tu te llevaste el amor mío...”

Sus tranquilas aguas han visto pasar varias civilizaciones, su cauce, ha sido mudo testigo de pactos entre marineros avezados, que se atrevían entre su corriente, a retar un mundo desconocido. Cuando descubrir y colonizar al nuevo mundo, se convirtió en empresa de  hombres de armas tomar, el Guadalquivir grababa en su fondo como una película, las tramas y debates, mientras veía alejarse en su corriente los barcos donde navegaban los exploradores que lanzados a la conquista del territorio americano, de seguro eran despedidos en su orilla, seguro que mas de una lágrima, cayó en las aguas del río para viajar convertida en perla detrás de quien la motivó. Tal vez nunca mas volverían, los valientes marineros porque eran muchos los peligros a que se sometían durante tan largo viaje. ¿Quién iba a recordarles cuando estuvieran lejos de su tierra? ¿Una mujer enamorada, unos hijos, una madre que tal vez muriera durante la travesía del hijo, sin poder besar por ultima vez, la frente de su vástago?  

El Río Guadalquivir, derivado del árabe wadial-kabir que significaba Río Grande, es un patrimonio de Andalucía, en cualquier parte del mundo que se mencione su nombre, se identifica en seguida la hermosa tierra andaluza, la de las llanuras y marismas, la de la sierra Morena, plena de siglos y de historia.

Fenicios, Tartesos, Iberos, Arabes y Romanos, son parte de los pueblos que dejaron su huella a lo largo de su curso, cada uno de ellos  imprimió su sello especial en ese cauce que continúa guardando, hoy por hoy, la magia de una región encantadora, la Andalucía, tantas veces exaltada por las plumas de los poetas y cantaores.

Antonio Machado, escribió así al Guadalquivir: “Oh Guadalquivir, te vi en Cazorla nacer, hoy en Sanlúcar morir...”

Gustavo Adolfo Bécquer, el mas romántico de los poetas andaluces, menciona al río Grande en su leyenda “La Promesa”: “El cielo nos ayudará en la santa empresa, conquistaremos Sevilla y el Rey nos dará feudos en las riberas del Guadalquivir, entonces volveré en tu búsqueda y nos iremos juntos a habitar en aquel paraíso”. Es la tierna promesa de un enamorado a su amada que tocado por la pluma de Bécquer, adquiere connotación de prodigio.

Las tierras de Sevilla, Jaén, Córdoba y otros pueblos andaluces, son regados por el cauce del Río Grande, tal parece que sus aguas tienen la savia bienhechora para fertilizar con creces aceitunas y uvas, que en derroche de frutos hacen de la región la mas conocida en cuanto a gastronomía y vinos se refiere.

Esclusas y canales de la mano del hombre, han modelado con pericia el cauce del río buscando hacer mas fácil la navegación fluvial, no han borrado sin embargo, las historias que desde antaño, se han tejido en su curso.

El Guadalquivir es patrimonio de Andalucía, sus valles y tierras conocen el dulce sabor de sus aguas, de la misma manera que muchos de sus pueblos, ha conocido también la furia del río cuando las aguas rebozan su cauce y el incontenible peso de la gravedad le obliga a desbordarse impetuoso, alevoso, inclemente, como toda corriente que da vida, pero la arrastra cuando el capricho de convertir en estuario, toda la tierra que tiene por delante.

El río Guadalquivir  es un archivo de datos, una amplia reserva cultural que une muchos pueblos en un mismo sentimiento, sigue río legendario, serpenteando por la Sevilla de mis sueños,  allí en el mismo lugar donde mis sentimientos se bifurcan,  diferentes, pero igual de profundos, cada uno en su esencia. Circula sinuoso en la orilla donde mas  de una vez, quise mojar mis manos en tus aguas y descalza, dejar en tu orilla la marca de mis pies, para volver un día a comprobar que tu guardaste mi recuerdo.

 

8 de agosto de 2007