Opinión
   

MÁS ALLÁ DEL MAR, de Carmen Miuris Rivas 

VAMOS A CONTAR ESTRELLAS

A Rigel, mi astro luminoso, dueño absoluto de mi corazón.  

Andalucía, la encantadora región que convierte al Sur de España en el sitio donde confluyen todas emociones, está perdiendo el destello de su cielo, parecería mentira esta afirmación, sin embargo, si intentamos cualquier noche salir a la calle, o mirar desde un balcón, hacia el cielo, podemos darnos cuenta de que el resplandor de los reflectores nocturnos son tan intensos, que hieren las pupilas y solo deja una rara sensación de ceguera momentánea. Pero si acaso pretendiésemos otear mas allá de esos centelleos y hurgar en el firmamento tras la pista de algún astro, solo se lograría imprimir en la retina el resplandor  intermitente, casi doloroso en nuestros ojos. Quienes aman este cielo, los que solo poesía captamos bajo el azul del firmamento, nos resistimos a la idea de aceptar esta afirmación. Es no obstante, absolutamente cierto que el cielo de Sevilla y toda Andalucía, pierde en las noches el esplendor de las estrellas. Lástima inmensa que sucumban los astros sin dar oportunidad a los enamorados de perderse entre estrellas tras la emoción de un beso. 

Las emblemáticas constelaciones existentes en el cielo de Andalucía, subyacen en el limbo celeste a la espera de ser rescatadas y avistadas como antes, cuando todavía era posible contemplar la luz radiante de la luna, perseguida por Venus y miríadas de estrellas titilantes, no hay que ser poetas para inspirarse ante tal visión, no hay que ser románticos para dejarse cautivar por el esplendor de un cielo que invita a contar las estrellas, aunque siendo románticos se disfruta mucho mas. Amar bajo las estrellas, sentir el hechizo de un beso que al igual que una estrella destella su fulgor en el espacio, irradia la piel elevándonos al éxtasis.

Pueden pasar los años e imbuidos en el torbellino de la vida moderna, nos pasan desapercibidos estos detalles tan simples, pero tan profundos.

Contemplar el espectáculo del firmamento nocturno, distinguir con claridad los diferentes astros que lo pueblan, es un privilegio que tenemos el derecho de volver a vivir, porque las estrellas son, durante la noche, la  recompensa que calma el espíritu, alejándolo del ruidoso batallar de un día a día agotador.

 Para poner el alma en conjunción con la esencia del cosmos, nada mejor que la contemplación de Orión con sus fulgurantes estrellas azules, rojas y blancas. Rigel, que es la tercera en brillo, con su luz increíblemente azul, como si quisiera regalarnos su color,  dejarlo impreso en el alma, siendo la séptima estrella mas brillante en el cielo, tenemos una idea de su esplendorosa luz, le sigue Bellatrix, en la misma línea de Orión que es la tercera en esplendor, su nombre proviene del Latín y significa “La guerrera”, tiene luz azulada.   

Nos estamos perdiendo la maravillosa expresión del firmamento y no nos damos cuenta. El cielo nocturno está perdiendo su esplendor ante los ojos de la humanidad, desde la tierra se nos pierden las estrellas y demás astros confundidos entre las relampagueantes luces de los reflectores artificiales.

Lástima grande que hayamos dejado de sentir la maravillosa sensación de salir en la noche, ver hacia arriba y recibir el destello de miles de luces celestes que como luciérnagas habitan el firmamento.

La poesía de una noche estrellada ha pasado a ser privilegio de los lugares alejados de las grandes ciudades, carentes del nefasto resplandor reflejado en el cielo producido por la reflexión y difusión de las luces. 

Esta es una invitación abierta, Andalucía es una región que se caracteriza por la poesía, por la música, rescatemos el cielo nocturno, hagamos de nuevo el intento de tomarnos de la mano bajo el firmamento,  nada como descubrir el brillo de una mirada bajo el esplendor de la noche.

Dejo abierto el reto de que me invites a contar las estrellas bajo el cielo de Andalucía, yo se donde se esconden.

 

23 de agosto de 2007