A
Rigel, mi astro luminoso, dueño absoluto de mi corazón.
Andalucía,
la encantadora región que convierte al Sur de España en el sitio donde
confluyen todas emociones, está perdiendo el destello de su cielo, parecería
mentira esta afirmación, sin embargo, si intentamos cualquier noche salir a la
calle, o mirar desde un balcón, hacia el cielo, podemos darnos cuenta de que el
resplandor de los reflectores nocturnos son tan intensos, que hieren las pupilas
y solo deja una rara sensación de ceguera momentánea. Pero si acaso pretendiésemos
otear mas allá de esos centelleos y hurgar en el firmamento tras la pista de
algún astro, solo se lograría imprimir en la retina el resplandorintermitente, casi doloroso en nuestros ojos. Quienes aman este cielo,
los que solo poesía captamos bajo el azul del firmamento, nos resistimos a la
idea de aceptar esta afirmación. Es no obstante, absolutamente cierto que el
cielo de Sevilla y toda Andalucía, pierde en las noches el esplendor de las
estrellas. Lástima inmensa que sucumban los astros sin dar oportunidad a los
enamorados de perderse entre estrellas tras la emoción de un beso.
Las
emblemáticas constelaciones existentes en el cielo de Andalucía, subyacen en
el limbo celeste a la espera de ser rescatadas y avistadas como antes, cuando
todavía era posible contemplar la luz radiante de la luna, perseguida por Venus
y miríadas de estrellas titilantes, no hay que ser poetas para inspirarse ante
tal visión, no hay que ser románticos para dejarse cautivar por el esplendor
de un cielo que invita a contar las estrellas, aunque siendo románticos se
disfruta mucho mas. Amar bajo las estrellas, sentir el hechizo de un beso que al
igual que una estrella destella su fulgor en el espacio, irradia la piel elevándonos
al éxtasis.
Pueden
pasar los años e imbuidos en el torbellino de la vida moderna, nos pasan
desapercibidos estos detalles tan simples, pero tan profundos.
Contemplar
el espectáculo del firmamento nocturno, distinguir con claridad los diferentes
astros que lo pueblan, es un privilegio que tenemos el derecho de volver a
vivir, porque las estrellas son, durante la noche, larecompensa que calma el espíritu, alejándolo del ruidoso
batallar de un día a día agotador.
Para
poner el alma en conjunción con la esencia del cosmos, nada mejor que la
contemplación de Orión con sus fulgurantes estrellas azules, rojas y blancas.
Rigel, que es la tercera en brillo, con su luz increíblemente azul, como si
quisiera regalarnos su color,dejarlo
impreso en el alma, siendo la séptima estrella mas brillante en el cielo,
tenemos una idea de su esplendorosa luz, le sigue Bellatrix, en la misma línea
de Orión que es la tercera en esplendor, su nombre proviene del Latín y
significa “La guerrera”, tiene luz azulada.
Nos
estamos perdiendo la maravillosa expresión del firmamento y no nos damos
cuenta. El cielo nocturno está perdiendo su esplendor ante los ojos de la
humanidad, desde la tierra se nos pierden las estrellas y demás astros
confundidos entre las relampagueantes luces de los reflectores artificiales.
Lástima
grande que hayamos dejado de sentir la maravillosa sensación de salir en la
noche, ver hacia arriba y recibir el destello de miles de luces celestes que
como luciérnagas habitan el firmamento.
La
poesía de una noche estrellada ha pasado a ser privilegio de los lugares
alejados de las grandes ciudades, carentes del nefasto resplandor reflejado en
el cielo producido por la reflexión y difusión de las luces.
Esta
es una invitación abierta, Andalucía es una región que se caracteriza por la
poesía, por la música, rescatemos el cielo nocturno, hagamos de nuevo el
intento de tomarnos de la mano bajo el firmamento,nada como descubrir el brillo de una mirada bajo el esplendor de la
noche.
Dejo
abierto el reto de que me invites a contar las estrellas bajo el cielo de
Andalucía, yo se donde se esconden.