Opinión
   

MÁS ALLÁ DEL MAR, de Carmen Miuris Rivas 

HABLEMOS DE AMOR

“Si al resonar confuso a tus espaldas vago rumor, crees que por tu nombre te ha llamado lejana voz, sabe que oculta entre las sombras te llamo yo”.

Porque el amor, el gran protagonista de las emociones está de fiesta, hay que hablar de él. En cualquier parte del universo, en cualquier idioma, amor se dice con besos, con caricias, con palabras entrecortadas y suspiros. Japoneses, chinos, croatas, ingleses, libaneses, alemanes, sin importar la lengua, aman al  igual que españoles, dominicanos, estadounidenses, el amor es por consiguiente una fuerza que mueve al mundo y es San Valentín la fiesta de los felices atrapados, convocados al sortilegio del idilio.

El amor es igual en todas las épocas de la humanidad, desde los tiempos bíblicos, pasando por todos los períodos que conforman la existencia, han existido y existen, amores engañosos que en un beso inoculan el veneno de la traición y amores que se entregan de tal manera que son capaces de dar en un beso, la vida.

No debe ser confundido con un espejismo, al contrario, debe sentirse como un rayo de luz. No amamos hoy para olvidar mañana, cuando es verdadero, se aposenta en las fibras del ser, encasillarlo en un solo día es un sacrilegio, la efímera celebración  de un día, solo  basta a los mercaderes del sentimiento.  

De todos modos, es San Valentín y en su magia quedan atrapados todos los enamorados que hechizados entre pétalos de rosas rojas, desgranan entre besos la pasión. Quedarán sin flores los jardines porque las rosas se volverán  alfombras, será  la senda por donde fascinados, caminarán  Julietas y Romeos, tomados de la mano.

Sin embargo, no olvidemos a tantos corazones afligidos de los que aún amando no pueden sentir el roce de la mano amada porque se lo impide la distancia, cuantos besos temblarán en esos labios sin que lleguen a cristalizarse, quizás caiga una lágrima, tal vez tiemblen unas manos, de seguro se pierde en lontananza una mirada tras aquel beso que no podrá ser. Es que nunca se sabe a ciencias cuan doloroso puede ser el amor en la  lejanía, hasta que no se siente en carne viva la aflicción que como un aguijón aprieta el corazón y lo desangra.

Sin conocerte te buscaba, supe que eras tú cuando tu risa se hizo luz, cuando al mirar  tus ojos, hice un verso y lo convertí en  barca porque puede existir distancia, pero nunca ausencia, porque mi alma vive llena de tu esencia.

Cupido andará suelto y haciendo travesuras, disparará sus dardos perfumados y tú amor,  que harás sin mi? ¿A quien darás la rosa roja de pasión que estrujada en tu recuerdo se marchita?  ¿ Extenderás tus brazos pretendiendo alcanzarme encerrando el vacío?

“Si te turba medroso en la alta noche tu corazón, al sentir en tus labios un aliento abrasador, sabe que invisible al lado tuyo respiro yo”.

 

14 de febrero de 2008