Opinión
   

LA BUHARDILLA, de Miguel Cátedra 

L A BUHARDILLA  

Asomado a mi buhardilla veo el horizonte aljarafeño.

La buhardilla es un símbolo del Aljarafe actual. Un icono admirado por las generaciones colonizadoras. Objeto de los sueños de miles de sevillanos que esperan tener una, desde donde mirar el cielo, cada vez menos, estrellado.

Pero, también, es el símbolo de los desmanes desarrollístas de la última década, de la masificación indiscriminada de torreones amurallados salpicando las onduladas colinas del paisaje aljarafeño.

Una buhardilla también es un desván. En él se guardan los sueños y los deseos no cumplidos: los sueños de una comarca aljarafeña privilegiada que se está convirtiendo en lo que no querríamos que fuera si no ponemos remedio pronto, y los deseos de que esto no sea así.

Me asomo a mi buhardilla, como miles de paisanos  y me gustaría que ese paisaje no desapareciera, por la ineficacia, la desidia y el desinterés de los poderes públicos, y la apatía egoísta de algunos nuevos pobladores que no tienen visión de futuro. Yo también soy  colonizador. LLevo algunos años viviendo en el Aljarafe ;los primeros años en una localidad y en la actualidad en otra, pero me he enamorado, de esta comarca, y me he empadronado – algo que deberíamos hacer todos - y  he decidido quedarme para siempre. Desde mi modesta buhardilla me gustaría  ver como pasa la vida y contar como cambia ésta tierra que nos ha acogido y a la que debemos, al menos, preservar para que esa vida siga siendo como pensábamos, cuando decidimos quedarnos aquí.

Desde mi buhardilla, voy  a observar y  a describir  los acontecimientos , y los cambios que se produzcan en esta comarca y de los que opinaré, desde una visión personal.

 

16 de febrero de 2006

 

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