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EL RINCONCILLO, de Miguel Martínez LA GOTA QUE COLMA EL VASOHasta las
narices, simple y llanamente. Así se siente uno cuando tiene que soportar cosas
como las del pasado martes 17 de octubre. ¿Creen ustedes que es normal tardar más
de 45 minutos en llegar desde Espartinas hasta Gines? Yo, para ser realista,
creo que no. Escuchando la radio, habla el locutor de ¡¡11 kilómetros!! de
retenciones en la A-49. Muy normal tampoco es, la verdad. ¿Qué hemos hecho
para merecer esto? El Aljarafe ha tocado fondo,
pero un fondo muy profundo. Hasta ahora todos los días hemos tenido que
soportar largas colas de tráfico al entrar y al salir de la capital. Lo hemos
aguantado. Hemos tenido que salir de casa con más de una hora de antelación
para no llegar tarde a nuestras obligaciones. Lo hemos aguantado. E incluso
hemos tenido que sufrir el incesante acoso de nuevas rotondas y badenes. Y lo
hemos aguantado. Pero esto ya es demasiado, desesperante, vergonzoso. ¿Dónde
está esa calidad de vida que, artificialmente, nos venden las inmobiliarias a
la hora de comprar una vivienda en el Aljarafe? Porque perder más de dos horas
al día embotellado en un atasco se encuentra muy lejos de lo que la mayoría de
los mortales entendemos por calidad de vida. ¿Y dónde queda eso de “a diez
minutos de la capital”? Cualquiera se acuerda ya, a estas alturas de la película.
La comarca ya no puede albergar a más gente. Puede resultar frustrante, pero es
la realidad. Y aunque algunos, desde su poltrona de cuero, intenten hacernos
creer que el Aljarafe es la panacea, no hay nada más lejos de la realidad. La falta de previsión en
este sentido ha sido abismal: doble o triple de residentes que
diez años atrás, mismas infraestructuras. Hay algo que falla en esta
ecuación. Y, por si esto fuera poco, la situación no tiene visos de variar, no
cuenta con aquel “Wind of change” que pronosticaron en su día los Scorpions.
A los políticos de la comarca se les llena mucho la boca con palabras tan
impactantes como progreso, ciudadanía y bienestar, pero no se paran a pensar ni
un solo momento en las consecuencias que todo esto trae consigo. Eso sí, las
consecuencias de tamaña incompetencia solamente las nota la ciudadanía que
disfruta del progreso. Ya se han encargado de asolar nuestros campos de olivos,
tan característicos en esta zona de la provincia, y ahora quieren arrasar también
con las carreteras. Bonito plan. No sé qué tendremos que hacer los aljarafeños para solucionar este grave, gravísimo problema, pero lo que está claro es que esta espiral no puede continuar. Al menos nos queda el consuelo de que los comicios municipales se encuentran a la vuelta de la esquina, y quizá se pueda rascar algo por esa vía. Hasta entonces, sólo resta resignarse, malhumorarse cada mañana y seguir estando hasta las narices.
19 de octubre de 2006 ¿Quieres escribir a Miguel Martínez? Puedes hacerlo a la dirección miguel_rabanal@yahoo.es |
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