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El Aljarafe a través de su mosto
Una
de las características principales de la comarca reside tanto en su tradición
culinaria como vinícola, que se puede conocer mediante la ruta del mosto a través
de las peculiares tabernas y bodegas que existen en la zona
A
pesar de estar en pleno diciembre, la climatología de Sevilla todavía permite
la típica cervecita y el tapeo a mediodía con los amigos en los distintos
bares de la capital y la provincia. Pero en estas fechas, las costumbres suelen
cambiar porque son muchos los que saben que desde principios de noviembre el
Aljarafe ofrece algo más que la tan preciada cervecita, por lo que ésta suele
ser sustituida por la ruta del mosto, que los fines de semanas atrae a muchos
visitantes por los distintos pueblos de la comarca.
Por ello, son cada día más los sevillanos que se lanzan a la aventura del
Aljarafe y los fines de semana o en las fiestas deciden emprender su viaje de
tasca en tasca, de las muchas que se encuentran en los municipios con tradición
vinícola y que conservan su encanto por su decoración rústica.
Aunque no hay una ruta estipulada que seguir, puesto que hay muchos lugares por
conocer, aquí proponemos algunas visitas que pueden ayudar a realizar una
degustación más completa de los tipos de mosto que ofrece el Aljarafe
sevillano, acompañado de las especialidades culinarias de cada taberna. Pero
siempre hay que tener en cuenta que seguro que existen muchos más sitios con
encanto de los que aquí aparecen y que estaría bien descubrir.
Uno de los primeros municipios que nos encontramos si partimos desde Sevilla
capital es Bormujos, donde la oferta de mosto es bastante amplia. Así, se
pueden visitar distintas bodegas como pueden ser Simeón, que ofrece un mosto
fermentado en sus propias barricas y cuyo establecimiento presenta como elemento
decorativo una prensa de uvas. Una de las bodegas más antiguas del pueblo es «Mateto»,
que en la actualidad es un lujoso restaurante que también ha dejado una prensa
como recuerdo de sus orígenes. El mosto que se ofrece es de otros lugares del
Aljarafe. La bodega «Andrés» es el escenario en el que se suelen reunir las
personas mayores a echar la típica partida de dominó y de cartas y en la que
el mosto de Umbrete que ha fermentado durante 40 días suele ser la moneda con
la que apuestan. En la bodega de «Pepe Girón», sus 30 bocoyes -barricas de
200 litros- delatan su tradición vinícola, donde se sirve mosto de elaboración
y cosecha propia. Con la visita a la amplia bodega de «El Tete», donde se
ofrece mosto de Umbrete de las bodegas Salado, se puede dar por concluida la
visita a Bormujos.
En Almensilla, una de las paradas obligadas es a la bodega «Antoñín» o también
conocida como «La Sacristía», que tiene más de 100 años de antigüedad y en
la que existen 80 bocoyes donde se elabora el mosto.
Elaboración propia
En Bollullos de la Mitación la oferta es bastante amplia y en la mismísima
entrada del pueblo se pueden observar carteles que ofertan el típico mosto. En
«El Corral de la Pacheca», Bar «La Escalera» o «El Caimán», se ofrece
mosto de elaboración propia, donde además se guarda una decoración acogedora
en la que se observan elementos típicos de las bodegas. También se pueden
visitar «Vela», «El Estribo», «El Palomo», «Camuña» o «Espartero».
A unos 23 kilómetros de la capital se encuentra la localidad de Benacazón,
donde existe un lugar muy singular como es la Bodega «Morales» de José
Morales Ortiz, en una vieja casa que acoge una barbería, pero que si se adentra
en dicha estancia aparece su Sacristía, donde tiene los barriles que ha
bautizado con el nombre de su familia, Dulce Dolores por su mujer; Andrea, por
su madre, y Dulce Manuel, por su hijo. En la misma calle se encuentra «La
Sillera», una bodega que posee unos 60 bocoyes de una antigüedad media de 25 años,
donde fermenta el mosto durante unos 45 días. La bodega de Manolo «El Titi»,
en la calle Huelva, ofrece mosto que extrae de sus propios viñedos de la
variedad zalema. o el bar La Plata, también con muy buen mosto, en la calle San
Fernando, son otros de los establecimientos para visitar.
Yendo de vuelta para Sevilla, Umbrete es una de las localidades en las que el
mosto está muy arraigado, teniendo en cuenta que en sus tierras se cultiva
tanto la vid como el olivo. De hecho, el pueblo da la bienvenida a sus
visitantes con el cartel «Umbrete, la ciudad del mosto». Asimismo, también da
muestra de esta tradición la Feria del Mosto y la Aceituna que se celebra en
febrero. En este pueblo se encuentran las «Bodegas Salado», que abastecen de
mosto a muchas tabernas del Aljarafe y de la capital. En esta misma localidad,
se puede degustar el mosto de estas bodegas en el bar «La Cabaña», «Barato»,
o «Los Pintores», también conocida como «El Gitano». En cambio, en el bar
«Justicia» se sirve un mosto de elaboración propia al calor de las
mesas-camilla que hay en su interior, donde los días de más frío prenden
fuego al carbón.
Espartinas es bien conocida por acoger las «Bodegas Patacabra». Muy cerca, en
Villanueva del Ariscal, residen unas de las más antiguas, las de «Góngora»,
fundadas en 1682, que sirven vino a las distintas tabernas, como puede ser «El
Melao», donde se recibe el mosto prensado, aunque se fermenta y se cría en la
propia taberna. En «La Perdiz» y «El Mellizo», el mosto es de elaboración
propia y ambas presentan una decoración muy acogedora, además de que en esta
última el propio cliente puede servirse el mosto.
Una de las recomendaciones a la hora de decantarse por lanzarse a la ruta por
estos pueblos del Aljarafe la hace Juan, un sevillano que ya sabe lo que es esta
aventura. «Es muy divertida, pero hay que tener un poco de cuidado cuando se
vuelve porque va uno un poquito entonadillo de vino, ya que en cada pueblo te
paras en tres o cuatro sitios como mínimo y entre copita y copita, por mucho
que se tome alguna tapa, se sube a la cabeza. Por eso estaría bien ir con
alguien que se sacrifique y no beba», explica.
De la amplia degustación que realizó, afirma que se queda con un mosto dulce
de mandarina que probó en Bollullos de la Mitación. Tanto le gustó esta ruta
a Juan, que propone que se «fomente como se hace con la ruta por los pueblos
blancos». Además, se la recomienda «a los estudiantes porque tienen más
libertad para reunirse que cuando uno está casado o ya está trabajando». A
ello le añade que «los precios están bien, dentro de la normalidad».
Otras
propuestas:
Albaida del Aljarafe. Mesón «El Poli», en una antigua bodega que conserva el
suelo de albero prensado y su antigua estética. Los hermanos Sebastián,
Gerardo y Bernardo Delgado Ibáñez, nietos del fundador de la bodega, sirven
mosto de Umbrete. En la Plaza de España.
Aznalcázar. Bodega «El Bergo», que pisa su propia uva y lo fermenta en unas
cincuenta botas. En la calle Las Campanas, nº. 8.
Olivares. Bodega «El Bólido». Datada en 1917, es la taberna más antigua y señera
del municipio. Ofrece también el famoso mosto de Umbrete. En la calle Roela.
Palomares del Río. Bodega «Las Cadenas», en una antigua hacienda. Elabora
mostro propio, que fermenta en unos veinte bocayes. En la calle Sevilla, nº 5,
y la Peña Rociera «La Truja», donde también puede beberse buen mosto.
Sanlúcar La Mayor. Bodega «El Sargentillo», muy famosa en en el municipio y
los pueblos aledaños. También pisa su propia uva. En la esquina del Campo de
la Feria. Calle Altozano, y «El Sousa», una bodega prácticamente desconocida
para los no sanluqueños que hace las delicias de los expertos. La regenta
Pilar, viuda de «El Sousa» que da nombre al establecimiento. Se encuentra
cerca de la vía del tren, en Los Sajardines.
Valencina. «Mesón Navarro», con mosto de Villanueva del Ariscal para acompañar
sus famosísimas migas. En la Plaza del Santísimo Sacramento, detrás de la
iglesia de Nuestra Señora de la Estrella. También puede encontrarse mosto en
«El Chispa» y «El Bobito, ambos en la avenida de Andalucía o en «El Titi»,
en la calle Constitución.
Un artículo de Amparo Baca para ABC (10-12-05)