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El Aljarafe mudéjar
En un recorrido figurado por el GuadaIquivir, aproximándonos a Sevilla por el meandro de San Jerónimo, si se observa la orilla derecha del río veremos como destaca en el horizonte la presencia de una elevación suave que, a modo de cornisa ondulada, contempla la ciudad desde lo alto. Ese es el inicio de una comarca natural sevillana llamada el Aljarafe. Dicha comarca forma un promontorio inclinado en dirección norte-sur y cuya cota más elevada no pasa de los doscientos metros. Esta condición de promontorio, aunque suave, es una característica primordial ya que el nombre tiene aquí su origen. Así, el vocablo árabe as saraf, de donde proviene Aljarafe, se puede traducir por mirador, elevación, otero.
Buscando su ubicación en una cartografía de Andalucía se localiza el Aljarafe en la zona sudoeste de la provincia de Sevilla, lindando al norte con las estribaciones de Sierra Morena, al oeste con el curso del río Guadiamar, al sur con los terrenos marismeños de la provincia y al este con la margen derecha del río Guadalquivir
Es el Aljarafe una comarca agrícola por excelencia, tierra fértil y productiva, donde el olivar tiene un alto índice de ocupación desde muy atrás en el tiempo. Hubo momentos en los que también el viñedo tuvo una presencia muy destacada, hoy anecdótica. Las condiciones climáticas tan benignas y su gran potencial agrícola han sido factores causantes de que el nivel poblacional de esta comarca haya sido bastante alto desde pasado inmemorial. Así desde la prehistoria hasta nuestros días ha sido un territorio de numerosos asentamientos poblacionales a pesar de ser exiguo en extensión. Probablemente sea por estas razones climáticas aludidas por lo que en la tima década se está produciendo un crecimiento desmesurado de habitantes, de zonas construidas y urbanizadas.
Desde el punto de vista de su configuración como territorio humanizado, un hecho notorio de la comarca aljarafeña es el mantenimiento de sus características y esencias peculiares desde el pasado más antiguo. Así, se puede decir, que todavía conserva la impronta humana y económica de jada por los musulmanes debido, sobre todo, a su presencia tan continuada. La llegada de las poblaciones cristianas entre el XIII y el XIVno alteraron en gran medida esta homogeneidad comarcal. (Herrera, 1981).
Desde la perspectiva artístico-cultural, una de las improntas más destacables que podemos reseñar es la presencia de un estilo constructivo idiosincrásico en gran número de edificaciones, sobre todo de carácter religioso, repartidas por toda la comarca. Es el llamado estilo mudéjar que a decir de Herrera (1981 es el estilo constructivo propio del Aljarafe.
El mudéjar es un estilo de construir y decorar edificaciones que tiene su origen en la numerosa presencia de musulmanes en los territorios andaluces a pesar de su toma por los cristianos en la época medieval. Precisamente la etimología de la palabra mudéjar hay que buscarla en el voca blo árabe "mudayyan "que se traduce por "tributario", "vasallo", "sometido".
Se habla del mudéjar como un estilo artístico de pervivencia y de convivencia entre rasgos culturales diferentes. De pervivencia porque es un estilo depositario de tradiciones constructivas musulmanas que se quedan; y de convivencia porque supone la aceptación por parte de los conquistadores de rasgos culturales de los vencidos (Guerrero Lovillo, 1980). Sin embargo, podríamos pensar, recogiendo lo que dice algún autor que hay razones de economía para adoptar este estilo de construir. El ladrillo, el yeso y la madera son más asequibles y baratos en el territorio que el acarreo y la talla de la piedra, necesidades primordiales del gótico, arte constructivo que traían los cristianos en la época.
El mudéjar según Angulo (1983), como un estilo resultado de la conjunción de otros tantos, tiene orígenes diversos: en el sustrato del almohade sevillano; en la arquitectura granadina; en el arte meriní de Marruecos e incluso influencias del mudéjar toledano. Desde el punto de vista material, entre otros rasgos, se caracteriza este estilo principalmente, por el uso del ladrillo en sus muros y torres; del artesonado de madera en las cubiertas; de la bóveda, esquifada o semiesférica, sobre trompas en los presbiterios de planta cuadrada, recordando a las qubbas islámicas; y del uso de elementos decorativos típicamente musulmanes sobre todo en portadas y muros.
Es destacable que en Andalucía y, especialmente, en la diócesis hispalense, es donde se dan las pautas más significativas de este estilo de construir, hablándose de un estilo gótico-mudéjar andaluz
(Pareja y Megía, 1990) o del estilo del "Grupo de 1356", nombre con el que Angulo (1983) se refiere al estilo mudéjar sevillano empleado en la reconstrucción de muchas edificaciones religiosas tras el terremoto acaecido en la ciudad ese año.
Como parte de la zona de influencia de este estilo constructivo, se podría decir de la comarca del Aljarafe que en la mayoría de sus poblaciones hay algún vestigio arquitectónico que nos recuerda al mudéjar. Numerosos edificaciones religiosas, parroquias y ermitas tienen, aunque en algunos casos muy retocados, casi perdidos, ensamblajes, estructuras, elementos decorativos que fueron realizados bajo los esquemas, técnicas e ideas propias de este arte hispanomusulmán.
Por la extensión limitada de este trabajo, y sin menoscabo de elaborar una segunda parte que profundice más en el conocimiento de la realidad mudéjar de la comarca, hemos seleccionado, para indicar una posible ruta o itinerario de aproximación al mudéjar aljarafeño, algunas edificaciones que nos han parecido especialmente relevantes y significativas desde los propósitos que quiere satisfacer este artículo. También se ha tenido en cuenta un criterio de eficacia para el caso de que se quiera realizar una salida de carácter didáctico con el alumnado, ya que los lugares que se van a reseñar se comunican bien por carretera y el recorrido no es muy largo ni en tiempo ni en kilómetros.
Los lugares concretos que se han seleccionado son: Las iglesias de S. Pedro en Sanlúcar la Mayor y de S. Pablo en Aznalcázar; y las ermitas de Gelo y de Cuatrovitas en los términos municipales de Benacazón y de Bollullos de la Mitación, respectivamente.
La iglesia de S. Pedro en
Sanlúcar la Mayor está situada sobre la planta más
antigua de la población. Puede ser la más primitiva de las
edificaciones religiosas cristianas de Sanlúcar y es de estilo netamente mudéjar
andaluz. Tiene la torre separada del edificio principal y parece ser un caso de
antiguo alminar reconstruido. Es de planta cuadrada con tres puertas y ventanas
de herradura. En contra de una opinión muy generalizada, es importante reseñar
que, en muchos casos, las torres de las edificaciones religiosas mudéjares no
son antiguos alminares de mezquitas al que los cristianos le añaden el
campanario sino que se construyen con ese estilo que las asemeja. La planta de
la iglesia está configurada por tres naves y un presbiterio abovedado en forma
de abanico. Por fuera hay tres portadas, una en cada fachada. La mejor
conservada es la del muro lateral derecho conformada por arco apuntado con
arquivoltas y con un rosetón gótico por encima.
Iglesia parroquial de S. Pablo
en Aznalcázar, situada también en la parte antigua
de la población, es de estilo mudéjar sevillano, con claros vínculos
al "Grupo de 1356". Tiene planta de tres naves, artesonado de madera en
la cubierta y pilares cruciformes. Dos portadas: La principal, de ladrillo,
tiene un baquetón y tres arquivoltas rematadas por un alerón acabado en almenas
escalonadas. La portada lateral, a la que se accede por una zona ajardinada,
está realizada en ladrillos de dos colores que le da apariencia de estilo
cordobés, tiene arquivoltas en cuyos laterales hay baquetones y decoración de
lacerías en los ángulos de la misma. Al igual que en S. Pedro de Sanlúcar, y
aunque edificaciones anexas le dan apariencia de unión, la torre está separada
del cuerpo principal. Es de planta cuadrada, siendo su cuerpo principal bastante
más ancho que el campanario del siglo XVIII con el que está rematada. Según
Angulo(1983) es, con toda probabilidad, un antiguo alminar de
mezquita.
Ermita de Gelo en término
municipal de Benacazón, se encuentra en el tramo de
carretera que une Bollullos de la Mitación y Aznalcázar. Es de estilo
mudéjar y, hasta hace poco, que está sufriendo un proceso de reconstrucción, ha
estado en franca ruina Su planta es de tres naves con cubierta de artesonado de
madera. No tiene torre pero sí una espadaña situada encima de la portada
principal. Esta portada está conformada por arquivoltas de ladrillo y cornisa
almenada. Quizás lo más destacado sea la presencia en su interior; en la
capilla principal, de una bóveda de paños sobre trompas.
Ermita de Cuatrovitas en término
municipal de Bollullos de la Mitación,
que recibe el nombre también de ermita de N.S. de Cuatrohabitan.
Está situada en la finca Juliana a unos 5 kilómetros de la población. Hacía
Aználcazar por la carretera comarcal que parte desde Castilleja de la Cuesta, al
pasar Bollullos de la Mitación nos encontramos un resto de bosque mediterráneo
conformado por pinares y encinas en el que, ya sobrepasado, y en el lado
izquierdo, aparece un camino que tomándolo nos lleva directamente hasta
Cuatrovitas. El conjunto edificado se compone de una parte principal cuya planta
es de tres naves con pilares cuadrados y arcos peraltados que en su origen
pudieron ser de herradura. Es destacable el hecho de que el edificio esté
orientado hacia el norte y no hacia el este como la mayoría de las edificaciones
religiosas de la época. La torre es cuadrada y carece del remate cristiano al
que estamos acostumbrado. Realizada en ladrillo rojizo parece de origen almohade
por algunos de los rasgos arquitectónicos que tiene. Este hecho y el asunto de
la orientación que tiene el conjunto hace dudar sobre la naturaleza mudéjar del
mismo.
Un artículo publicado en
Andalucia.cc