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Características del habla andaluza en Umbrete
I. Introducción
Ante todo, deseo manifestar mi agradecimiento a la Fundación Al-Idrisi Hispano Marroquí por el honor y la ocasión que me conceden al invitarme como conferenciante a este II Encuentro Internacional de pueblos del Aljarafe, y tener la agradable oportunidad, una vez más ,de hablar en mi pueblo y para mi pueblo.
En el tema que vamos a desarrollar, es preciso comenzar afirmando, por ser algo fundamental, que el habla andaluza es, en sincronía actual, una de las modalidades del español, es decir, una forma diferente de realizar comunitariamente el sistema lingüístico que usan todos los hispanohablantes. Cerca de cuatrocientos millones de personas nos comunicamos por medio de la misma Lengua, pero en cada región, comunidad o país se dan unas características específicas que se reflejan en la manera de utilizarla.
Por eso
decimos que existen modalidades lingüísticas del español en Hispanoamérica,
Canarias, Andalucía, Castilla, Extremadura, etc.
Y estas diversas variedades , lejos de entorpecer la comunicación , distorsionar el sistema o atentar contra la unidad idiomática, lo que hacen es aportar riqueza a cada uno de sus niveles, tanto al fonético –fonológico como al morfosintáctico o al semántico.
Pues bien, uno de los hechos diferenciales más genuinos y característicos del español hablado es el andaluz, es decir, la manera tan peculiar que tenemos los andaluces de usar la Lengua Española . Pero hemos de matizar ya desde el comienzo, que esa manera peculiar se refiere casi exclusivamente a la realización oral, pues en cuanto a la escritura los hablantes de la modalidad andaluza seguimos el mismo código gráfico que el común de los españoles cuando se comunican en la norma castellana.
Ello
significa que nuestra variedad de habla no puede considerarse conceptualmente
como Lengua, pues esa categoría lingüística, en España, sólo la alcanzan el
castellano, el catalán, el valenciano, el gallego y el vasco. ¿ Y eso a qué
se debe? Pues a unos criterios que
la ciencia lingüística tiene establecidos, aunque puedan adolecer de una total
y rigurosa aceptación. Manuel ALVAR (1982: 60-61) afirma que “LENGUA es el sistema lingüístico del que se
vale una comunidad hablante y que se caracteriza por:
-
estar fuertemente diferenciado
-
poseer un alto grado de nivelación
-
por ser vehículo de una importante tradición literaria y,en ocasiones,
-
por haberse impuesto a sistemas lingüísticos de su mismo origen.
“Por tanto, comenta clara y acertadamente Miguel ROPERO (2001: 23), para que el andaluz pueda ser definido como Lengua debería estar fuertemente diferenciado frente a otros sistemas de su mismo origen (el extremeño, el murciano, el canario, el español de América, etc.) y poseer un alto grado de nivelación, requisitos que en la actualidad el andaluz no tiene”.
En consecuencia, el andaluz, ( habla andaluza o hablas andaluzas ) es considerado como un “hecho diferencial lingüístico”, una variedad del español, una modalidad o un dialecto , aunque este último concepto esté ya menos claro y aceptado en general. Y , como más arriba se dijo, los usos diferentes que los hablantes andaluces realizamos dentro del sistema común del español se inscriben únicamente en la faceta oral, sin repercusiones en el código grafémico, aunque sí es cierto, como se verá más adelante, que ello va a tener claras influencias en el nivel léxico-semántico y en ciertas construcciones morfosintácticas.
Lo que deseo dejar claro en este momento es que el habla andaluza, una de las modalidades del español en sincronía actual, es considerada como dignísima y competente para lograr el fin último de la lengua , que es “servir de vehículo para la expresión y la comunicación interpersonal. Además, por su extensión, es el “dialecto” más importante de la lengua española y contribuye, al igual que los demás, a la rentabilidad y enriquecimiento del sistema común de todos los hablantes de español.
Y, diacrónicamente considerado, el andaluz es al castellano lo que éste es al latín, junto con el grupo de lenguas que denominamos románicas o romances. Dicho con otras palabras, el dialecto andaluz deriva del castellano, el castellano, a su vez, es un dialecto del latín y la lengua latina lo es del indoeuropeo. Sin olvidar, que “las hablas andaluzas son el resultado de una larga tradición histórica, y surgen de un desarrollo, a partir del castellano antiguo, parcialmente diferenciado del seguido por otras modalidades de español” (R.CANO, 2000: 43)
Esto demuestra que la lengua evoluciona como un ser vivo, que es algo dinámico y sujeto a múltiples factores que pueden influir en su estado y en su desarrollo. Pero en Andalucía, esa evolución ha sido muy peculiar, por dos razones fundamentales: porque se ha producido en un extremo del campo de acción del castellano, importado por los colonizadores y repobladores a partir del siglo XIII y hasta principios del siglo XIV ,(ZAMORA VICENTE, 1974); y también debido a la extensión tan considerable de la región andaluza, la mayor de todo el territorio nacional, que ha dado lugar a una modalidad de habla con varias submodalidades diferentes.
Después de SAUSSURE se ha revalorizado de manera especial el papel del “hablante” de una lengua, es decir, del habla y así la “parole” refleja desde un punto de vista sociolingüístico un sistema codificado de intercambios sociales subyacentes, de relaciones de poder, de presiones institucionales, etc., sin cuya comprensión el comportamiento lingüístico del hablante mismo resulta incomprensible. ( R. NINYOLES, 1975)
Los
fenómenos que caracterizan nuestro modo de hablar no se dan exclusivamente en
Andalucía, sino que aparecen también
en el llamado “español meridional” ( Extremadura, Murcia ) y en el “español
atlántico” ( Canarias y América). Ahora bien, dichos fenómenos, que más adelante
analizaremos, han alcanzado aquí
una extensión y una intensidad tal que han hecho de nuestra forma de hablar una
de nuestras señas de identidad más conocidas y reconocidas. Es también el
profesor ALVAR ( 1982: 64) el que pone luz en este aspecto al afirmar que
“Cada uno
de esos rasgos y otros que pudiéramos aducir acercan o apartan el andaluz de
las otras hablas meridionales, pero lo que viene a crear su especial fisonomía
es la enorme cantidad de rasgos que aquí se han dado cita, el grado extremo a
que se han llevado todos los procesos, la altura social que han alcanzado una a
una y el conjunto de las manifestaciones lingüísticas. Es decir, aisladamente,
casi todos los rasgos andaluces se dan en otros dialectos; la totalidad no se da
en ningún otro”.
II.
Rasgos característicos del habla andaluza.
Es bien sabido que el habla andaluza no es homogénea, es decir, no se realiza el sistema español de la misma manera en cada una de las provincias de nuestra región; no habla igual un cordobés, que un sevillano, ni fonéticamente se identifica a un jiennense con un malagueño o con un onubense; por eso se prefiere la definición de “hablas andaluzas, porque, realmente, no existe un habla, sino una pluralidad de hablas.
Baste una sola muestra en lo referente a Umbrete, localidad en la que estamos celebrando este II Encuentro de pueblos del Aljarafe: a escasos kilómetros de aquí, en Bollullos de la Mitación o en Olivares, por ejemplo, algunos fonemas no los realizan exactamente como nosotros. Pues si eso es así, no digamos la disimilitud o disparidad que existe entre las dos grandes áreas en que se suele dividir el amplio territorio andaluz: la occidental y la oriental. En este sentido manifiesta Miguel ROPERO (2001: 21) :
“Al estudiar la realidad sociolingüística andaluza, el primer aspecto que constatamos es el de su extraordinaria riqueza y variedad. Existen, desde luego, causas de tipo muy diverso, que justifican esta realidad lingüística y cultural de Andalucía, tan rica y compleja. Podemos destacar, entre otros, los factores geográficos, históricos y culturales. Hay que tener en cuenta, sobre todo, la presencia histórica en Andalucía de muy diversos pueblos y culturas. La diversidad cronológica en la conquista de los reinos andalusíes supone, además, una repoblación social y geográficamente diferenciada en cuanto a la procedencia de los repobladores y, como consecuencia, la existencia de distintos estratos y variedad de usos en la lengua que hablaban. En este español importado se pueden documentar rasgos leoneses, castellanos, aragoneses, catalanes, etcétera. “
No
obstante, se dan una serie de rasgos comunes
y más o menos aceptados por todas las capas sociales, que se repiten en la
mayoría de los hablantes y que constituyen las “marcas” que , ante usuarios
de otras lenguas o dialectos , nos identifican.
La mayor parte, o al menos, los más importantes, pertenecen al nivel fonético,
aunque algunos tengan luego consecuencias en la morfosintaxis y en el plano léxico.
Los
principales rasgos fonéticos andaluces son :
- El Seseo y el ceceo
-
La Aspiración de la /s/
implosiva (final de sílaba
o de palabra)
-
La articulación coronal o predorsal del fonema /s/
-
El Yeísmo
-
Confusión de r / l implosivas
-
Aspiración y / o debilitamiento
del fonema /x/ castellano
- Fricativización
de la consonante africada /ch/
- Aspiración de
la -H inicial procedente de la –F
latina
- Pérdida de otras consonantes finales e intervocálicas.
Hemos de advertir que muchos de estos rasgos no son exclusivos de las hablas andaluzas, ni poseen el mismo grado de aceptación en todas las capas sociales y tampoco son comunes a todas y cada una de las provincias de nuestra comunidad autónoma. Ahora bien; lo peculiar de la modalidad andaluza de habla es que , en su conjunto, se dan en nuestra región más que en cualquier otro lugar del dominio hispanohablante y están más difundidos y aceptados aquí por las diversas clases sociales.
Respecto
al grado de aceptación, P. CARBONERO (2003 : 49-50), en un análisis sociolingüístico
específico del habla de Sevilla, agrupa estos rasgos en varios tipos, según su
ámbito y grado de uso. Lo citamos porque posee clara influencia en el habla de
los pueblos y ejemplifica, a la vez que interpreta, muchos de sus usos lingüísticos.
Así expone lo siguiente :
a.
“Rasgos que afectan al conjunto de las personas en todos los niveles sociales
: pronunciación aspirada de j (o
ge,gi ) (haponé); aspiración
o pérdida de -s implosiva o ante
vocal de la palabra siguiente (ehpero, lah kuatro) El seseo,(kisá,
kansela ), que en otras áreas compite con el ceceo, aunque éste es
socialmente apreciado como más rústico y vulgar.
b. Rasgos de valoración sociolingüística intermedia que, estando extendidos actualmente en el habla coloquial, suelen no estar totalmente admitidos en los usos y niveles sociales más elevados: desaparición de la –r ó –l final de palabra (regulá, difísi) ; neutralización de r/l en posición implosiva (kurtura).
c.
Fenómenos rechazados casi
por completo en los niveles cultos y quedan relegados a ámbitos vulgares o muy
coloquiales : pronunciación fricativa de la ch ;
aspiración de –s- ó –c- interior, seguida de vocal
(ahuhtao, entohe ); velarización de b, (agwela) o
reducciones como pa, mu ,to, etc.
d.
En otro grupo tenemos que incluir los que, afectando a la mayoría de los
hablantes, están casi tan difundidos en el español general como en la
modalidad andaluza : yeísmo (ayí) ;
pérdidad de -d-
en la terminación - ado (terminao); aspiración o pérdida de consonantes implosivas (kantidá).
Se
puede afirmar –sigue comentando P. CARBONERO (2003 :50), que una parte
importante de nuestras características propias de pronunciación – las de los
grupos a. y
d. entran en el uso y la aceptación de todos los niveles socioculturales
y vienen a construir una norma casi general, mientras que otras son más fácilmente
rechazables” .
III
Rasgos más frecuentes del habla andaluza en Umbrete.
Sin haber llegado a realizar un estudio estadístico serio de las realizaciones orales en este pueblo, vamos a intentar describir los fenómenos fonéticos andaluces que se perciben en el habla de los umbreteños, en cualquiera de sus niveles socioculturales . Lo hacemos basado en la experiencia y en el convivir continuo con nuestros paisanos, atento siempre a todas sus manifestaciones lingüísticas, muy ricas en otros niveles ,como el lexicológico o el semántico.
a). Respecto al fenómeno del Seseo / Ceceo , en Umbrete se ha preferido por la realización ciceante. Es decir, aquí no se distingue y se produce una clara desfonologización, lo que significa que sus hablantes no utilizan el fonema /s/. Por ello, cuando han de pronunciarlo lo hacen con el sonido ce (z,c), lo que da lugar a uno de sus rasgos más característicos, el ceceo. “Voy a Cevilla”, “ehtoy mu canzao” , “ no ce pue ni tocer”, etc.
Está extendido por todas las clases sociales del pueblo y nadie se avergüenza de esa pronunciación porque es una de las marcas genuinas del habla umbreteña, a pesar de que el ceceo tenga menor consideración social que el seseo. Pero aquí no se quiere renunciar a esa preciosa y delicada forma de pronunciar, heredada desde hace muchos siglos de nuestros antepasados y en la que hemos aprendido a hablar, a rezar, a cantar, a narrar, a conversar, a jugar, etc.
Esta marca de oralidad en Umbrete , como otras que iremos describiendo, son fruto de un pasado, de una historia, de unas experiencias, de una cultura, que se nos ha transmitido como rica síntesis, en formas expresivas, predilectas y entrañables, que se quieren mantener y enriquecer, como un patrimonio heredado desde hace muchos siglos. Por eso no estamos dispuestos a admitir, (y eso el pueblo llano, de manera inconsciente, lo asume), que se considere el ceceo, el yeísmo , la aspiración, etc., como rasgos viciosos que hay que desterrar. Porque ese desprecio significa también un ultraje a las propios hablantes, a sus familias y a cuanto representan.
“
En este sentido, recuerdo cuando en mi infancia más tierna, mi madre nos enseñaba
a todos los hermanos, ritmos, rimas, trabalenguas, adivinanzas, poemitas,
etc. Y lo hacía con una dulzura sin igual, acentuada precisamente por su
pronunciación ceceante. Debido a ello, componía ante nuestra ingenua expectación,
este precioso calambur que nosotros intentábamos descifrar:
Vi
centada en un barcón
a
una dama muy precioza.
Debido esencialmente al ceceo, este juego escondía su sentido, que era el nombre de la dama que había que adivinar: Vicenta. Y es que la pronunciación “sentada”, según la modalidad castellana, no nos era familiar porque no la oíamos nunca en nuestro entorno ni la usábamos tampoco. Pues todavía hay quien ignora que en su “habla” uno se conoce y se reconoce, conexiona y conecta mejor con su gente y se mantiene unido a sus raíces más profundas”.(J.M. TRIGO, 1997: 83-84).
Se observa aquí, como en otros muchos lugares, que según sea el contexto y la situación socio-económica o cultural de algunas personas, éstas tienden,en ocasiones a pronunciar las “eses”, en la creencia de que el seseo tiene más prestigio social que el ceceo, como así es en realidad. Y les suele ocurrir que lo logran con más o menos éxito y no sin alguna confusión, lo que les hace caer en el fenómeno llamado “ceseo” o “seceo”, es decir, que en un mismo vocablo alternan el ceceo y el seseo; por ejemplo: selozo ( celoso), zarsamora y sarzamora (zarzamora) , realizasión y realisación , por realización, ceresa y sereza por cereza, etc.
b) Entre los rasgos más llamativos y a la vez distintivos del andaluz se encuentra la Aspiración de la /s/ final de sílaba o de palabra, (denominada /s/ implosiva), marca que caracteriza también a todos los hablantes de Umbrete. Y así se oye siempre pronunciar cahtigo, pehtiño, loh niñoh, por castigo, pestiño, los niños. Es decir, sustituimos la s por una suave aspiración y, en ocasiones , incluso, se pierde totalmente, como en: ¿lo vite? Por ¿lo viste? “tú te fuite por ahí” por “tú te fuiste por ahí”, refriao por resfriado, acabate, por acabaste, etc. Se debe este fenómeno a la pronunciación más relajada que tenemos por costumbre realizar y al uso poco cuidado de la lengua en el segundo caso.
Tiene otras consecuencias fonéticas esta característica del habla andaluza en Umbrete, como son el resultado de una geminación o duplicación de la consonante que sigue a la s ( obippo por obispo, lop potroh por los potros,etc. Y también se suele mantener la s pero en forma de c, debido al ceceo y para evitar un sonido desagradable y no caer en ciertas disonancias o cacofonías, como en loz-ojos por los ojos, loz-hermanos por los hermanos, laz-ocho por las ocho, etc.
Relacionado con este rasgo, se sigue dando en Umbrete, pero en las capas sociales menos cultas, y en zona rural, el llamado jejeo, consistente en aspirar tanto la s intervocálica que la convierten en una verdadera jota. Así, se suele oír aún a personas que dicen pejeta por peseta, cajeta por caseta, paeje por parece, entonhe por entonces, etc., realizaciones de registro de habla más vulgar.
Es conveniente señalar en este momento que, como afirma R. MENÉNDEZ PIDAL (1968: 22-23) “la estancia de los conquistadores árabes en España durante ocho siglos, no podía menos de dejar prfunda huella entre los cristianos…” “…los moros, además, influyeron en la pronunciación de la s como j en algunas palabras sueltas.
c ) El yeísmo también es algo totalmente común en este pueblo. Consiste en la igualación de ll y y, es decir, que se pronuncian de igual forma los dos sonidos, y así decimos caye por calle, Sevilla por Sevilla, mantiya por mantilla, etc. Este rasgo fonético se da no sólo en Andalucía, sino que está extendido prácticamente por todo el dominio hispanohablante, y está totalmente aceptado en todos los niveles socioculturales.
Pero resulta curioso comprobar que aún existen lugares muy reducidos que mantienen la distinción normativa castellana y siguen conservando con meridiana claridad y énfasis la pronunciación de la ll, como algo a lo que no quieren renunciar por considerarlo una seña distintiva de su identidad lugareña. Por eso en pueblos tan cercanos como Bollullos de la Mitación, Olivares, Salteras, etc, la inmensa mayoría de sus habitantes siguen pronunciando la ll, aunque casi todos sus pueblos convecinos y la inmensa mayoría de los españoles sean yeístas.
Ch) También se realiza entre los umbreteños la característica andaluza de confundir o igualar la pronunciación de r y l cuando están en posición final de sílaba. Por eso es común escuchar palabras como arcarde por alcalde, barcón por balcón, mi arma por mi alma, colcho por corcho, pelcha por percha, etc. Y en final de palabra incluso se llegan a perder las dos consonantes: clavé por clavel, perdé por perder, comé por comer, etc. Pero es de advertir que este fenómeno se produce también en muchos otros lugares de la geografía española.
d) Pronunciación suave ( a modo de aspiración) del fonema velar fricativo sordo /x/, que corresponde a las letras j y g cuando van seguidas de las vocales e , i . Esta marca es más propia de Andalucía occidental y goza de bastante aceptación en todas las capas sociales. En Umbrete se realiza también, sin excepción y decimos muhé por mujer, cohe por coge, hente por gente,virguen por virgen e incluso verga por verja, etc.
e) Pronunciación fricativa de la ch. Se produce por una relajación al pronunciarla, lo que hace que se realice de manera más débil, precisamente al eliminar el momento de oclusión que dicho fonema exige para su correcta emisión. Está muy extendido en esta población, que emite mushasho por muchacho, leshe manshá por leche manchada, coshe por coche, etc. Según P. CARBONERO (2003:49), esto es algo rechazado casi por completo en los niveles cultos del habla de Sevilla y relegados a ámbitos vulgares o muy coloquiales.
f) La aspiración de la h- inicial procedente de F- latina se suele también producir aún en hablantes umbreteños de niveles culturales bajos o de ámbitos rurales, que suelen decir jigo por higo,jiguera por higuera, jumá por fumar, jorca por horca, jacer por hacer, jierro por hierro, etc.
g) La pérdida de consonantes finales e intervocálicas, algo que se da en toda Andalucía y en gran parte del mundo hispánico, también ocurre en el habla umbreteña, tanto en registros coloquiales como cultos. Esto da lugar a que se pronuncie Madrí por Madrid, reló por reloj, perdí por perdiz, pasao por pasado , cansao por cansado, comío por comido, granaíno por granadino, abogao por abogado, etc.
Con respecto a este rasgo hemos de decir que la pérdida de la –d- en los participios terminados en -ido tienen mucha menos aceptación social que cuando eliminamos la -d- en los acabados en -ado. Y menos prestigio goza aún si se elimina en palabras como peazo por pedazo, o en reducciones del tipo to por todo, na por nada, graná por granada, ca uno por cada uno, etc.
h) También se sigue originando en Umbrete la velarización de la b y de la h en las secuencias bue..., hue..., y así muchos pronuncian güeno por bueno , güevo por huevo, agüelo por abuelo, etc. Esto no es exclusivo del andaluz, y se considera un rasgo del habla coloquial e, incluso, vulgar.
Desde el punto de vista fonético, hemos reflejado las características más generales del habla andaluza en Umbrete. Pero vamos a comentar algunas también de otros niveles. Y comenzamos por el morfosintáctico.
IV.- Como al comienzo se afirmó, el andaluz no alcanza la categoría de Lengua porque, entre otras causas, no posee gramática propia. Sin embargo, se producen algunas variaciones en el nivel morfosintáctico, respecto al español estándar y al de otras modalidades, que no alteran para nada la comunicación, pero que identifican también las hablas andaluzas y , en nuestro caso, el uso común de los umbreteños.
Nos referimos, por una parte, al empleo muy frecuente, a veces excesivo o redundante, de los pronombres personales en función de sujeto, como yo y tú, precisamente a consecuencia de la pérdida de –s final en los verbos, para que el oyente perciba claramente que nos referimos a la primera o bien a la segunda persona : lo que tú diga (s) / lo que él diga. Este uso redundante del pronombre no sería necesario si se pronunciaran con nitidez las eses finales de la segunda persona del singular en la flexión verbal.
Por otra parte, tampoco solemos hacer uso del pronombre vosotros, pues la mayoría de los andaluces lo solemos sustituir por ustedes, tanto para la segunda como para la tercera persona del plural, y así decimos : ustedes jugáis, ustedes juegan ; y se produce de igual manera cuando tuteamos o cuando hablamos en registro de cortesía. Este rasgo está muy extendido en Umbrete y aceptado en todas las capas sociales.
Sin embargo, se considera de rango más coloquial, e incluso vulgar, la sustitución del pronombre os por se ; por ello, es fácil oír expresiones como ustedes se vais ya por vosotros os vais ya, o ustedes se creéis que yo me chupo el deo por vosotros os creéis que yo me chupo el dedo, etc. Al no emplear el vosotros, tampoco es habitual el uso de vuestro,vuestra, que se cambia por de + ustedes : esta parte es la de ustedes por esta parte es la vuestra, etc.
Hay otras realizaciones orales que son menos singulares del andaluz, pero que también suelen percibirse en este pueblo, como el uso indebido de la preposición de en ciertas construcciones de verbo más infinitivo, como la oír de llegar, ¿ me dejáis de jugar ?, etc. , y en general otras expresiones relacionadas con el dequeísmo, como yo creo de que eso es así, pienso de que no vendrá, etc. Otros usos vulgares, que recoge R. CANO (2000: 97), pero que también podemos encontrar en el español vulgar de otras zonas son : haiga por haya, venéis por venís, véngamos por vengamos, díceselo por díselo, me se... en lugar de se me..., contra más, por cuanto más.
Sin embargo, en Andalucía se conserva el valor etimológico y el uso correcto, según lo establecido por la Real Academia Española de la Lengua, en el empleo de los pronombres le , la , lo, por lo que aquí no se suele caer en el leísmo, laísmo o loísmo , habituales en otras zonas del habla castellana, y que tan rara impresión nos produce al escucharlo.
“ En conclusión, como afirma M. ROPERO (2001:43) ,en el nivel morfosintáctico perviven, complementándose, innovaciones gramaticales junto con los arcaísmos. Se da igualmente una tendencia a la simplificación y economía junto a la introducción de elementos redundantes, que mantienen el sistema lingüístico utilizado en Andalucía en un compensado equilibrio funcional : Ma (l) / malamente ”.
V.- Características en el nivel léxico-semántico.
a)
La Lengua, o cualquiera de sus modalidades, no es algo fijo, inmutable, uniforme e invariable. En su diacronía van apareciendo diferencias entre sus grupos de hablantes, tanto en la pronunciación como en la elección del léxico, en sus significados, formaciones sintagmáticas, en la acuñación de esquemas morfosintácticos, rasgos estilísticos, etc. (J.M. TRIGO , 1997: 75)
En los patrones lingüísticos, los andaluces hemos puesto desde siempre nuestra impronta, nuestro sello particular, nuestra manera de ser, no mejor ni peor que las de otras regiones, pero sí notablemente diferentes. Por ello, muchos vocablos, metáforas, comparaciones, analogías, denominaciones, expresiones acuñadas, construcciones morfosintácticas, símbolos, producciones literarias, etc., fluyen de la relación con nuestro propio medio, con nuestra cultura en su sentido más amplio, y también de la imaginación creadora, de la fantasía y de la afectividad de los hombres y mujeres de esta tierra.
El léxico andaluz no es ajeno, ni mucho menos, al tronco común del español; es más, se nutre en su mayor porcentaje, del vocabulario general del español. Pero también es verdad que las hablas andaluzas han enriquecido esa base común con aportaciones derivadas de su propia cultura y de su creatividad en el uso específico y diferente de la lengua heredada.
Ciñéndonos a lo que es el área de Umbrete, tenemos muchos ejemplos de esa riqueza, variedad y potencial creativo, tanto en el léxico como en el campo semántico. Veremos algunos ejemplos, porque la extensión aconsejada no permite más, y también porque falta un estudio más extenso e intenso de las peculiaridades del habla umbreteña en todos sus niveles y estratos socio-culturales.
Respecto al vocabulario, aquí hemos encontrado palabras muy singulares, que iremos glosando. Advertimos que muchas de esas palabras y “dichos” se están perdiendo o apenas se usan ya, al menos por la población más joven. Y eso es así porque desaparecen también personajes, población, oficios, objetos, circunstancias y situaciones que propiciaban su aparición. No obstante, creo que se deben recoger (éstas y otras muchas) porque son testimonios de una época, de una historia local, de antepasados nuestros más o menos cercanos y cada pueblo tiene el derecho (y el deber) de conocer lo más hondo de sus raíces que, sin duda, anida en la palabra.
He aquí algunos ejemplos de
vocablos y expresiones de Umbrete:
Titito ,por todo o
todito (“Lo sé titito
)
Túdigas, por vísceras o bilis (Ha echado las túrdigas por la boca )
Pingueando, por chorreando (Vino pingueando, no se llevó paraguas )
Estolondro, por jaleo, escándalo (Llegó y formó un estolondro...)
Perdulario, por perdido (Está hecho un perdulario, nadie sabe dónde está) El DRAE lo incluye con la significación de “persona que pierde fácilmente las cosas “
Ifré, por tontería, cuento, etc. (ya viene con otro ifré )
Tenguerengue (en), por inestable,desequilibrado, sin estabilidad (Está entenguerengue, casi se cae )
Cachorreñas, por lentitud, pereza, desgana (Vaya las cachorreñas que trae) El DRAE lo incluye con el siginificado de “una especie de sopa “
Peío , por metomentodo, persona entrometida (Este es muy peío; quiere peé en to )
Mondongo, por culo, trasero (Qué buen mondongo tiene ) En el DRAE
Aparece con el significado de “panza de los animales”
Cosa , por apuro, vergüenza. ( Me da cosa de decírselo )
Cagajonera, por tontería, barbaridad, etc. (Mira, no vayas a soltar otra cagajonera )
Cierne, cierne , por lluvia fina, llovizna (Está cayendo un cierne cierne que te cala hasta los huesos.
Canela, por bueno, buenísimo (Esto está canela )
Atagarrar, por trepar (Atagarrando por la pared llegó al tejado )
Bascas, por fatigas, ganas de vomitar. (Anda que a éste le dan bascas con las gambas...) Casi siempre lo he oído en el sentido de afirmar que a alguien le gusta mucho algún producto o cuando se ve a alguno abusar de cierto manjar en las celebraciones. El DRAE recoge esta palabra, pero creo que está en desuso; aquí se emplea siempre en plural.
Peñascazo, por pedrada (...y me dio un peñascazo en la cabeza) Es un andalucismo que recoge el DRAE como “golpe con una piedra que se tira”, pero que está muy vigente en este pueblo.
b)
Y en cuanto a expresiones, dichos, frases hechas o construcciones oriundas de este lugar, vamos a comentar también sólo algunas de ellas que, por otra parte, al igual que ocurre con el léxico, se están perdiendo o son desconocidas por buena parte de la población o, simplemente, se usan muy poco. Veamos las más significativas:
Llamar candela, por pegar fuerte a otro (Y allí en medio le llamó candela...) En el DRAE encontramos “arrimar candela” con el mismo significado; pero la unión del verbo “llamar” con el sustantivo “candela” es algo extraño, a no ser que aluda el verbo al mismo campo semántico de candela y se haga derivar de la “llama".
Entente bonete, por harto, hartarse, morao, etc. (Se ha puesto entente bonete, es decir, se ha hartado de comer, ha comido hasta reventar...) Es curiosa esta expresión y no acertamos a vislumbrar su posible origen. Quizás pudiera tener alguna explicación en el hecho de que los cardenales y obispos residieron durante siglos en Umbrete, sobre todo en los veranos y, sabiendo el pueblo que “los curas” comían muy bien y que éstos usaban bonete, pues tomaron esa referencia. El DRAE recoge esta locución adverbial como “beber a tente bonete, y “hasta tente bonete".
Eres más tonto que un rigodón. Esta locución comparativa puede deberse a la observación de “un baile de figuras que ejecutan muchas parejas al mismo tiempo ,especie de contradanza” de origen francés .(DRAE ) Al repetirse muchas veces lo mismo, parece algo tonto. De ahí puede provenir, según mi opinión personal, esta expresión umbreteña.
Es más malo que un cochino criao con leche. La explicación de este símil tiene su origen en una costumbre que se solía dar en el pueblo. Allá por los años de la postguerra (1940-50), en algunas casas criaban un cochinillo con leche y cuando ya era grandecito, lo soltaban y dejaban libre por el pueblo. Anadaba por todas las calles y entraba en las tabernas y en las casas y en éstas se comía todo lo que de alimento se encontraba. Y fue muy conocido entonces “el cochino de Machuca”, un vecino del pueblo, seguramente porque estuviera más tiempo por las calles o porque ya entraba en cualquier casa con demasiada familiaridad . De ahí también la otra expresión, parecida a la anterior, de Tiene menos vergüenza que el cochino de Machuca.
Te voy a lagarear. Significa aquí que “te voy a pegar”, te voy a machacar, te voy a pisotear, etc. Obviamente, se debe al hecho de haber habido en Umbrete tantos lagares donde se “pisaba” la uva para la obtención del mosto. Por analogía con lo que se hacía en los lagares, surgió esta expresión amenazante. En el DRAE aparece el verbo lagarearse, “hacerse lagarero”,frase familiar que significa “maltratarse o estrujarse la uva que se trae para coner".
Se infiere que...Es un término muy frecuente en este pueblo, usado en lugar de “se supone”, “se deduce”, etc. Junto a vocablos de niveles más vulgares, es curioso que se mantenga en el habla popular este verdadero “cultismo”, derivado del verbo latino infero.
Me cago en la orden. Esta locución que expresa enfado, enojo, contrariedad o irritación está muy extendida en el habla umbreteña. No acierto a ver con claridad por qué se utiliza para ello el término “orden”. ¿Pudiera manifestar rebeldía ante lo impuesto por las reglas o mandatos que se deben obedecer y ejecutar , estando en desacuerdo o en contra de la voluntad o del propio criterio? Pervive aquí junto a otras similares y más comunes como: “me cago en la mar”, “me cachi en die” (eufemismo), etc.
Me cago en la leña verde. Otra expresión similar a la anterior, pero ahora se toma como símil la dificultad que el trabajador del campo encuentra al tener que quemar la leña cuando no está bien seca. La utiliza entonces ante cualquier dificultad, disgusto u obstáculo.
Viadí, abreviatura popular deformada de “voy a ir”. Está muy extendida entre las clases menos cultas. ¿ Puede tratarse de un “resto”, conservado aún desde el paso del latín al romance, proveniente del verbo adeo, adii, itum, que significa “dirigirse a...”, “ir a...”?
Hay otros dos verbos más con iguales o parecidas sugnificaciones: adsum, un compuesto de sum y eo,ii (ivi), itum. De los tres, el primero es precisamente el menos usual y pudiera haber dado origen al curioso enunciado que comentamos y que parece, a la primera impresión, que se trata de una gran deformación popular del registro más vulgar y descuidado.
Tiene menos papeles que una choza. Locución que hace referencia a una especie de cabaña o casilla hecha con palos y ramas, que se fabricaban para vivir los más pobres y desahuciados a las afueras del pueblo y que, como es lógico, (eran otros tiempos), no constaba documentalmente en ningún registro. Por consiguiente, cuando se usa tal expresión, se quiere dar a entender que a lo que se está refiriendo el hablante carece del más mínimo y elemental documento acreditativo.
Donde esté está muy cerca. Con esta frase se pone de manifiesto la facilidad creativa, la espontaneidad y agilidad mental del pueblo. Es una verdadera creación lingüística que ha quedado como dicho común en el pueblo, precisamente para expresar el desagrado que produce la presencia de alguien. De esto conocemos su origen. Estando un umbreteño en un bar del pueblo, se le acercó un paisano y le preguntó : Oye, ¿ tú sabes donde está Perico ? , a lo que respondió: “Donde... esté... está... muy cera".
Si analizamos la construcción, observamos que contiene ,en cierto modo ,un juego literario, al contrastar los tiempos verbales esté / está, así como la antítesis entre los sintagmas donde esté / está muy cerca, cuyos significados combinan connotaciones contrarias por el empleo de los adverbios donde (lejanía, lugar desconocido) y cerca.
En esta, como en tantas y
tantas creaciones del folklore popular, creo ver una figura retórica, que entraña
“literariedad”, llamada quiasmo,
“figura de dicción que consiste en presentar en órdenes inversos los
miembros de dos secuencias” o “la
ordenación invertida de elementos entre dos versos o frases” (A. DE LA TORRE,
1992: 50) que, al entrecruzarse marca y recalca cada uno de sus términos.
-Oye, que te quería ver... – Po ahora te pué hartá. Este reducido diálogo de encuentro, que parece un chiste, es también otra muestra de la creatividad y de la “chispa” de los umbreteños. Fruto del más rápido reflejo ,del humorismo y del ingenio de la gente sencilla, ha quedado aquí como una fórmula de concurrencia o hallazgo que suaviza cualquier atisbo de ímpetu, impulso o vehemencia que pueda impedir el moderado coloquio y la apacible entrevista de dos paisanos.
Estas reducidas muestras del nivel léxico-semántico las he recogido sólo en el diario convivir con mis paisanos, por lo que falta un verdadero y serio estudio estadístico y de investigación que, sin duda, nos proporcionará un rico acervo de palabras y enunciados ,acumulados por tradición o herencia ,que no se deben perder para siempre puesto que reflejan unos modos de subsistencia, de comportamientos, de experiencias y de actitudes filosofales ante la vida que han marcado la existencia de nuestros antepasados.
Quizá venga ahora bien recordar algo que R. Lapesa, desaparecido por desgracia para la Lingüística española hace poco, manifestaba en sus magistrales clases. “Lo andaluz : temperamento, creatividad, ingenio, transparencia, rebeldía, belleza, humorismo, generosidad, barroquismo, etc., está presente en sus manifestaciones lingüísticas”. En la investigación local que propugno, seguro que encontraremos muestras de cada una de estas cualidades tan genuinas y maravillosas.
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Reproducción de la conferencia pronunciada por José Manuel Trigo Cutiño (Universidad de Sevilla) en el II Encuentro Internacional de Alquerías y pueblos del Aljarafe (mayo de 2006)