Toros
   

LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón

JUAN ANTONIO RUIZ ROMÁN "ESPARTACO" O LA DIDÁCTICA DEL TOREO

Plaza de toros de Espartinas (Sevilla). Mañana del 9 de abril de 2006. Domingo de Ramos, reluciente y caluroso. Lleno en los tendidos, aunque quedaban aún entradas sueltas en las taquillas diez minutos antes de comenzar el festejo. Dicho espectáculo debió de celebrarse el pasado 18 de marzo dentro de la llamada Feria de San José e inmerso en los actos de conmemoración del I Aniversario del coso aljarafeño. La lluvia aplazó la corrida del mano a mano a ayer, segundo domingo del mes de abril.

Se lidiaron ejemplares de Núñez del Cuvillo (divisa verde, blanca y roja), aceptables de presencia, noblotes, desrazados y demasiado justos de fuerzas. Propiciaron un juego desigual dentro de una línea bobalicona que trasmitió muy poca emoción al respetable. Destacó el quinto, de mayor duración en la faena.

Según el parte veterinario, firmado por Don Javier García, en el reconocimiento resultaron aptos los siguientes toros:
ORDEN DE LIDIA
¿1º? 32/02
2º. 60/02
3º. 50/02
4º. 155/02
5º. 153/02
6º. 127/¿?

SOBREROS NO LIDIADOS
7º. 37/02
¿8º? 196/02

El balance que obtuvieron en el arrastre fue el que sigue:
1º. Negro mulato. Silencio
2º. Negro mulato. Pitos
3º. Colorao. Palmas
4º. Negro zaíno. Palmas
5º. Negro zaíno. Ovación
6º. Negro mulato. Silencio

Juan Antonio Ruiz Román "Espartaco", de nazareno y oro, estocada desprendida y descabello en el primero (dos orejas exageradas). En el tercero, dos pinchazos, media tendida y baja y un golpe de verduguillo (ovación). En el quinto de la mañana, estocada desprendida y tendida (dos orejas).

José Antonio Morante Camacho "Morante de La Puebla", de canela y oro con los remates en negro, dos pinchazos y media estocada en el primero de su lote (ovación). En el cuarto, tres pinchazos, estocada atravesada y dos descabellos (una oreja benévola). En el sexto y último de la mañana, estocada baja, tendida y trasera y un golpe de verduguillo (una oreja regalada).

En el tercio de banderillas destacó José Chacón, quien se desmonteró tras parear al sexto "nuñezdelcuvillo". El sobresaliente David Saleri, de berenjena y azabache, no tuvo opción de realizar ni un mísero quite. Feísimo gesto de Espartaco y de Morante en este sentido. La banda de música que amenizó el espectáculo fue la de "Nuestra Señora de la Soledad" de Cantillana (Sevilla), el pueblo de "Manili". Una vez roto el paseíllo, Don Antonio Ruiz Rodríguez "Espartaco" padre recibió un emotivo, cariñoso y merecido homenaje por sus cuarenta años de alternativa. Como en películas antiguas, Espartaco padre dio una vuelta al ruedo en hombros de su alumno Agustín de Espartinas mientras el pueblo y los chavales de su escuela de tauromaquia se entregaban en aplausos y vítores al maestro. Muy bonito el gesto, algo que honra a la profesión del traje de luces.

Espartaco se encontró con un primer enemigo escaso de fuerzas y noble. Un silencio maestrante que envolvía el ambiente de toda la plaza contempló como la poderosa técnica del "Maestro de Espartinas" hacía lo imposible por alargar las embestidas cortas del toro. Reseñar que ningún burel recibió más allá del "monopuyazo" habitual y que la mayoría de ellos no fue objeto de más de dos pares de benderillas. Juan Antonio brindó la faena del tercero a Agustín de Espartinas, quien hará de Manolete en el film de Brody y Pe. Un poco enquencle de los cuartos traseros, este cornúpeta desarrolló un comportamiento dócil y válido para que el magisterio y el temple de enfermero de Espartaco se hicieran presentes en el redondel. "¡Vuelve Espartaco!" gritaron desde el tendido cuando comenzó a sonar el pasodoble "Nerva". El "nuñezdelcuvillo" resultó a la postre cándido en el engaño de seda del Maestro, quien sonriente toreó al ralentí con la mano izquierda. Luego, se desplantó ante el toro con las dos rodillas en tierra, recordándonos a la primera figura que mandó en los gloriosos años 80. Teoría y práctica de la didáctica taurómaca, impartida por el catedrático emérito de la universidad taurina de Espartinas: Don Juan Antonio Ruiz Román "Espartaco".
En el quinto, anduvo animoso con el capote y lucido en un quite por delantales rematado con una buena media. En la faena de muleta, toreó para sí y muy a gusto. Todo muy ligado tanto con la diestra como con la zurda y con las ganas del que empieza en esto, a pesar de estar ya retirado. El don del temple de un veterano único e irrepetible con más de veinticinco años de alternativa y el pueblo -"su" pueblo- loco de alegría con el "Profeta del Aljarafe".

Morante de La Puebla se topó en primer lugar con un burel descastado y sin fuerzas que se echó a mitad de la faena. José Antonio lo intentó con prestancia y se adornó. En el embriagador coso se respiraba una atmósfera de premonición, de ambiente de Domingo de Resurrección en La Maestranza de Sevilla. En el segundo de su lote, Morante destila tres verónicas por el pitón derecho y una media en el recibo capotero. En el quite, el astado tardea pero el de La Puebla nos deja dos verónicas más por el mismo lado rematadas con una revolera. Diseñó unas chicuelinas sevillanas y cinceló una garbosa media en otro quite posterior. Con la muleta presta, le gritan desde el graderío: "¡Vamos a ver al Príncipe del toreo!". Ayudados por alto y se saca el "nuñezdelcuvillo" a los medios. Luego, ejecutó una serie por la derecha tremenda de gracia. El toro fue noble e incluso humilló hasta que empezó a quedarse corto, propiciando un toreo de relajo por parte del diestro, con grandes dosis de cadencia sobre todo al natural. En el final, se adornó con cambios de mano y kikirikís muy enfibrados y toreros.
Seis verónicas de barbilla apoyada en el pecho y una excelente media abriendo el compás sobresalieron en el quehacer al que cerraba plaza. El animal empujó con fuerza en el caballo y se mostró berreón en la muleta. Sin embargo, Morante divagó con los terrenos y nunca lo vio claro porque el oponente embestía más bronco y descompuesto. Sólo destellos, pero muy poquita cosa. Al poderdante de José Luis Peralta no le gustó el material que tenía delante y su desconfianza se hizo patente...

Al término del mano a mano, Espartaco y Morante de La Puebla salieron a hombros por la Puerta Grande de Pepe Hillo del bonito coso taurino de Espartinas (Sevilla). Eso sí, hay uno que se lo mereció más que el otro...

Antonio Ramos Calderón
www.desdelcallejon.com