Toros
   

LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón

UN PREGÓN DEMASIADO LIGHT EN HONOR DEL TORO Y DE LA LUNA

Lunes, 17 de julio de 2006. Plaza del Ayuntamiento de Espartinas (Sevilla). II Pregón de la Feria del Toro y de la Luna del municipio aljarafeño, pronunciado por Don Adolfo Suárez Illana y presentado por el periodista sevillano José Enrique Moreno. Asistieron al acto, entre otros taurinos, el apoderado Paco Pablo Peralta, el taquillero y editor maestrante Fran Arispón, el concejal de Asuntos Taurinos de Guillena Rafael Aguilera, los banderilleros Julio Pérez "El Vito" y Rafael Guerrero, el novillero local Agustín de Espartinas, los matadores de toros "Espartaco" padre e hijo, los periodistas Álvaro Acevedo y José Luis López y el actual gran cirujano jefe de la plaza de toros de Sevilla Don Ramón Vila.

José Enrique Moreno hizo una presentación bastante brillante y elaborada del pregonero. Cimentó su discurso introductorio, prólogo del esperado evento taurino y social, en una nueva enfermedad que él supo sacarse de la manga de forma magistral: "el mal de montera". Habló de que Adolfo Suárez Illana sufría esta patología desde que debutó en Povedilla en el año 2000, en un festival que toreó gracias al empuje y al auspicio del maestro valenciano Enrique Ponce. El comunicador sevillano se ofreció como "banderillero" a Adolfo en la presentación de su persona y de su pregón taurino, acabando su alocución con la siguiente frase: "El toro está en suerte, suya es la palabra".

Suárez Illana, quien está casado con Isabel Flores, hija del ganadero Samuel Flores, basó su intervención en las vivencias que un torero siente en la plaza de toros. Ese miedo al ridículo o la experiencia reciente que vivió en el festival de Sanlúcar de Barrameda de este año, cuando -según dijo- se estremecía con la palmas por bulerías que escuchó cuando daba la vuelta al ruedo a la luz de la luna andaluza. El hijo del que fuera presidente del Gobierno de España en las primeras elecciones democráticas de este santo país, se autodefinió como un "frío abogado que se embrujó por el toreo". Por último destacó la importancia de ser pregonero de las fiestas de un pueblo, tuvo recuerdos para su padre -de quien se siente orgulloso de ser su hijo-, e invocó la generosidad de la difunta Doña María Regla Jiménez, una gran mujer que puso el primer granito de arena para que Espartinas se situara en el siglo XXI. Cerró su breve (sólo diez minutos de duración) y protocolario (en demasía) pregón con vivas y vítores a Espartinas y a sus vírgenes autóctonas de Loreto y de la Asunción.

El acto concluyó con la entrega de cinco capotes a los chavales de la Escuela Municipal de Tauromaquia de Espartinas, por parte de Don Ramón Vila. A continuación, la noche nos dejó un par de anécdotas. Domingo Salado, actual alcalde del consitorio espartinero, prometió que una calle del pueblo llevará en el futuro el nombre de Don Adolfo Suárez padre. También el concejal Javier Jiménez le propuso a Suárez Illana que tomara la alternativa en 2007 en el nuevo coso espartinero, ofecimiento que el pregonero sólo aceptó a medias señalando que únicamente se comprometía, al menos y por el momento, a torear un festival en Espartinas el año próximo.

En fin, amigos, cuando salí de aquellos bellos y frescos jardines empecé a acordarme, no sé por qué (o sí), de los Ignacio de Cossío, Rafael Peralta Revuelta, Antonio Burgos, Víctor Manuel García-Rayo, Antonio Lorca, etc...
Además, me preguntaba si este decepcionante pregón había sido escrito en el AVE la misma mañana, cuando Adolfo venía desde Madrid con destino a Santa Justa en el tren...
Y es que tengo la impresión de que el hijo del mítico Adolfo Suárez, quien también es político como su padre, no vino gratis precisamente ayer a Espartinas, cuando en Sevilla damos una patada a una piedra y saltan una decena de posibles pregoneros, sin tener que recurrir (y pagarle) a uno de fuera que no se lo prepara mucho que digamos...

 

Antonio Ramos Calderón
www.desdelcallejon.com