|
|
||||||||
|
LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón EL PELIGRO DE TOREAR CON LAS FIGURAS SIENDO AÚN UN NOVILLERO
Plaza de toros de Espartinas (Sevilla). Festejo mixto y nocturno. "La Corrida del Año en Sevilla". II Feria del Toro y de la Luna. Viernes, 21 de julio de 2006. Tendidos repletos de público pero no se puso el cartel de "no hay billetes". Noche veraniega y fresquita. Se corrieron dos toros de Murube para rejones, regordíos, dos cuatreños de Zalduendo para la lidia ordinaria a pie, nobles y, dos utreros, también de Fernando Domecq, que resultaron repetidores y colaboradores para el novillero. Pablo Hermoso de Mendoza, recetó un pinchazo y
un rejonazo fulminante en el primero para cobrar dos orejas. En el cuarto, tras
un rejón de muerte trasero, le concedieron las dos orejas y el rabo, con mucha
fuerza y de ley. Inédito quedó el sobresaliente del espectáculo
David Sánchez "Saleri", de verde botella y oro. Estuvo en el ruedo
también un novillero que hizo las veces de sobresaliente, vestido de azul pavo
y oro, pero hasta los compañeros Juan Belmonte y José Enrique Moreno desconocían
el nombre del chaval. Las actas del reconocimiento veterinario de las reses no
fueron expuestas a los aficionados en ningún cartel anunciador. A continuación,
se detalla el resultado de los astados en el arrastre: El rejoneador navarro Hermoso de Mendoza entusiasmó a los aljarafeños y tuvo una noche espléndia ayer en Espartinas. Su primer toro, abufalado y acharolado como los del rodeo americano, embistió templado y permitió el genial toreo a dos pistas de Pablo con sus equinos. Tras dos certeros rejones de castigo, empezó a sonar el pasodoble "La Puerta Grande" y vivimos un tercio de banderillas admirable, con colocaciones en todo lo alto. Fueron cuatro palitroques y tres cortas. El "murubeño" humilló hasta el final a pesar de su berrea. Sin embargo, el segundo de su lote, resultó un pelín más paradote. Tanto es así que, tras dos rejones de castigo, sobrevino un espeluznante porrazo que hizo caer al caballo al suelo del coso y motivó un feo descabalgamiento de Pablo. Entonces fue cuando el de Estella marcó la diferencia y, en vez de amilanarse, sacó su raza de figura mítica del toreo a caballo. El tercio de banderillas fue de lo más brillante, llegando muy mucho a las cercanías del burel. Las tres rosas quedaron en lo alto y un par de cortas a dos manos puso al público en pie. Momento dulce de madurez el que está viviendo Hermoso de Mendoza en la presente temporada. Ayer hizo las delicias del respetable y puso a todo el mundo de acuerdo. Incontestable y rotundo su triunfo. Manuel Jesús “El Cid” se encontró con un negro zaino, cómodo de cara, soso y no muy sobrado de fuerzas en primer lugar, el cual recibió un único puyazo, como toda la corrida. Brindó a la concurrencia y se percibió un silencio maestrante, ese de expectación y de respeto que tanto se prodiga en la primera plaza del mundo, bajo la mirada de La Giralda. Esto nos da una idea de la gran cantidad de aficionados de Sevilla que cambiaron la playa por los toros. El saltereño comenzó bien por bajo la faena para luego aplicar su técnica en dos tandas por el pitón derecho. Por el otro lado, apostó menos, pero también acabó finalmente acoplándose a la condición del animal. Un desarme en las postrimerías del trasteo deslució su paciente labor. En el quinto, otro cornúpeta negro zaino, cornibajo y engatillado, se lució con la capa en tres verónicas por el pitón izquierdo en el quite, rematadas con templada media. Este “zalduendo” hizo sonar el estribo en el clásico monopuyazo. Más tarde, se cambió el tercio de rehiletes con sólo dos pares. Durante la faena, la banda de música que amenizó el espectáculo interpretó “Churrumbelerías” y, anteriormente, Manuel Jesús había brindado su quehacer a una persona que se encontraba en el callejón del coso. Este segundo trasteo contuvo dos aceptables series con la zurda y una tercera más, fenomenal, rematada con un afarolado y un templado pase de pecho. Con la diestra, también consiguió cogerle el aire al noble y colaborador burel. Concluyó su obra con otra serie al natural más, esta vez con la planta muy erguida, y se embarulló en un amago de circulares antes de ir a por la espada.
Se presentaba por estos lares el mediático “hijo de” Sebastián Palomo Linares Danko. Y lo hizo con un novillo colorao, capirote en mulato y bociblanco, que hizo una buena pelea en varas en el puyazo. Brillante quite de tres verónicas y una excelente media de manos bajas en los medios. Sebastián brindó al público espartinero su faena y se encontró con un gran novillo para la muleta, muy noble y de embestida larga e incansable. El novillero puso siempre la franela muy adelantada y llevó a su oponente hasta donde su brazo llegaba. Los de pecho, magníficos, y todo dentro de un concepto vertical y de mando, con ciertos resabios de su padre sobre todo a la hora de citar. En el sexto, más grande en volumen que el anterior pero más pobre de pitones y abrochadito, Palomo contempló cómo el utrero descabalgó al piquero y se cambió el tercio de banderillas con tres palos únicamente puestos en el lomo del bovino tras dos desiguales pasadas de sus subalternos. Escuchó “Ópera flamenca” en su labor muleteril y el novillo se comportó de forma bobalicona, aunque protestaba un poco en los pases por alto. Ejecutó una faena entonadilla, gustándose al natural y siempre muy quieto y tranquilo. Por el contrario, no llegó a romper del todo su labor porque al final optó por el oscuro amontonamiento para conseguir las orejas y salir también por la Puerta Grande. Pero, como con los aceros anduvo nefasto y nefando, se tuvo que conformar con abandonar a pie la arena por el mismo lugar por donde había entrado, mientras los maestros Hermoso y Cid eran izados en volandas por la Puerta Grande de Pepe-Hillo de la plaza de Espartinas. El pasodoble coplero “Francisco Alegre” cerró la velada taurina en El Aljarafe sevillano y acompañó la salida de los aficionados a los exteriores del bello e iluminado coso. Ayer quedó demostrado cómo no siempre torear con las figuras en festejos mixtos es motivo de éxito para los “hijos de”. Porque, aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Las figuras siempre serán figuras y cortarán las orejas, mientras que el novillero, con quien debe competir es con los de su escalafón, entrando en sorteo y aprendiendo que llegar a la cúspide no es flor de un día ni se logra por el camino más fácil…
Antonio Ramos Calderón
|
|||||||||
|
|||||||||