Toros
   

LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón

JOSÉ MARTÍNEZ CONRADI REALIZA LO MÁS DESTACADO EN ESPARTINAS

Plaza de toros de Espartinas (Sevilla). Sábado, 7 de octubre de 2006. Espartinas Sabor Aljarafe. I Muestra de Tradiciones y Costumbres del Aljarafe. Octava edición del Festival Taurino de los Ganaderos. A beneficio de las hermandades del Rocío de la comarca aljarafeña. Tarde soleada, radiante y calurosa. Muchos niños pequeños en los tendidos y más de media plaza cubierta. Se lidiaron tres novillos, tres erales y un toro de direfentes ganaderías, dispar y desigualmente presentados, que ofrecieron un juego variado –un poco de todo como en botica-. Destacó el eral corrido en último lugar, enrazadito, repetidor, incansable y con muchos pies, perteneciente a la ganadería de La Quinta y al cual se le concedió la vuelta al ruedo en el arrastre.

Al término del festejo, salieron en hombros por la “Puerta Grande de Pepe-Hillo” Espartaco padre, Luis Garzón y José Martínez Conradi. Todos los actuantes iban impecablemente vestidos de corto, al estilo campero y tradicional. Martínez Conradi, Renzo Corno y Daniel Ruiz brindaron sus faenas al matador de toros sevillano Eduardo Dávila Miura, que se retira de los ruedos el próximo jueves 12 de octubre en La Maestranza hispalense. Eduardo presenció el espectáculo desde el callejón del coso espartinero y el público asistente le tributó una recogida ovación antes de la salida del sexto de la tarde.

Antonio Ruiz Rodríguez “Espartaco” padre debutó oficialmente como torero en la nueva y flamante plaza de su pueblo. Lidió a un toro colorao, feo de hechuras, endeble y ligeramente tullido, que presentaba unos pitones desbaratados casi al completo. Se mostró animoso con el capote e instrumentó una larga cambiada en el tercio. Tras castigar en exceso al cornúpeta en el caballo, quitó bien por tafalleras. Un par de banderillas solamente fue puesto en el lomo del fantasmagórico burel y el maestro de la Escuela de Espartinas brindó simpáticamente a sus nietos una labor entonada y con oficio, que contuvo desplantes de rodillas de cara a la galería. Estoconazo en todo lo alto y dos orejas.

Pepe Luis Vázquez Silva se topó con el garbanzo negro del festival: un novillo emplazado en los medios de salida, manso de libro, que no quería telas y fue picado a duras penas. El comportamiento extraño y peligroso del animal provocó que el hijo del “Sócrates del toreo” quedara inédito con la capa. El utrero campeó a sus anchas por el albero entre el desconcierto de los profesionales, que parecían más bien estar en una capea que en un festival con público. Un breve macheteo por la cara con la muleta y el sobrino del “Brujo de San Bernardo” se fue a por la espada. Dos pinchazos, media atravesada y seis descabellos (silencio).

Luis Garzón, en el tercer acto, anduvo voluntarioso con el percal y brindó su trasteo a unos amigos ante un novillote reservón que se quedaba muy cortito en su embestida. Decisión y ganas derrochó un Luis insistente que se la puso en la testuz y tiró del bovino con ahínco. Estocada contraria y cinco descabellos (dos orejas).

Daniel Ruiz realizó un quehacer templado y a media altura ante un eralito noble y colaborador, aunque escaso de fuerzas. Se gustó al natural y en unos toreros cambios de mano. Estocada defectuosa y cuatro descabellos (una oreja).

Renzo Corno, que sustituía a Gonzalo Domecq, estuvo vibrante en el saludo a la verónica y durante la faena dejó derechazos sueltos estimables y unos valerosos naturales ante un utrero flojo de remos, soso y bobalicón. Sonó “Ópera flamenca”. Tres pinchazos y bajonazo infame en los sótanos (una oreja).

José María Garzón, de finas maneras, apenas se acopló y encontró la conexión con el respetable ante un eral complicadito. Sin ideas y espeso, sufrió además dos feos desarmes. Un pinchazo y estocada pescuecera (una oreja).

José Martínez Conradi desarrolló lo más destacado del largo festival taurino de los ganaderos. El plato fuerte, por tanto, llegó en las postrimerías cuando se estiró con el capote en sentidas y acompasadas verónicas tras una larga cambiada de hinojos en el tercio. Sobresalió una extraordinaria media en esta salutación. El eralito, un burraquito de La Quinta –todo se queda en casa y en familia- que hizo de séptimo, colaboró en todas las fases de su lidia. El joven Martínez Conradi, de dieciséis años según decían, puso banderillas de forma desigual y se lució más en el tercer par al violín. Los dos desarmes que afearon su trasteo no fueron óbice para contemplar su concepto de toreo largo y de excelente trazo por ambos pitones. Siempre dispuesto, valiente y entregado, dio todo lo que pudo y contentó a la afición espartinera. El final fue más embarullado. Gran estocada entrando a tumba abierta y la concesión de las dos orejas y el rabo para el chaval. Final feliz y agradable aperitivo para el mano a mano estrella entre Ponce y Juli de hoy.

Presenció el festejo desde el tendido 2 y acompañado por varias chicas guapas de la localidad vecina de Benacazón el apoderado y veedor de reses bravas José Luis Segura Mesa, quien recientemente ha roto su relación contractual con el matador de toros jerezano Jesuli de Torrecera.

 

Opina sobre este artículo en nuestro FORO DEL ALJARAFE

Antonio Ramos Calderón
www.desdelcallejon.com