|
|
||||||||
|
LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón LARGA VIDA A LA NOBLEZA DE "JAQUECO", DE ZALDUENDO, INDULTADO EN ESPARTINAS
Plaza de toros de Espartinas (Sevilla). Domingo, 8 de octubre de 2006. Espartinas Sabor Aljarafe. I Muestra de Tradiciones y Costumbres del Aljarafe. Sensacional corrida mano a mano entre las dos máximas figuras del toreo de los últimos tiempos: Enrique Ponce y Julián López “El Juli”. En tarde soleada y calurosa, el coso se llenó hasta la bandera pero no se puso el cartel de “no hay billetes” en las taquillas. El festejo comenzó treinta minutos más tarde sobre el horario previsto y anunciado en la cartelería oficial. Se lidiaron seis toros de la ganadería de Zalduendo, propiedad de Don Fernando Domecq y con divisa azul y roja, aceptablemente presentados y de comportamiento noble en líneas generales. Los cuatro últimos fueron más serios en hechuras con respecto a los dos primeros, de menor volumen. Destacaron por su juego sobre el albero el sexto, muy bonancible, y sobre todo el quinto, “Jaqueco” de nombre, al cual se le perdonó la vida y volvió a los corrales como un héroe después de demostrar su casta, bondad y extrema nobleza.
Enrique Ponce, de azul eléctrico y oro, media en buen sitio (ovación tras petición de oreja); estocada desprendida y trasera (ovación desde el tercio); suerte simulada entrando a matar sin espada en el burel indultado (dos orejas y rabo simbólicos). “El Juli”, de verde esperanza y oro, estocada trasera y desprendida (una oreja); un pinchazo y estocada caída (una oreja); media estocada (dos orejas).
Tanto “El Juli” como Enrique Ponce, ambos debutantes en esta nueva y flamante plaza, salieron en hombros por la Puerta Grande al finalizar el entretenido espectáculo. Ni el mayoral ni el ganadero de Zalduendo acompañaron en volandas a los dos toreros. Un hecho curioso, al menos para mí, después de haberse consumado el indulto de un bravo toro. David Saleri, de rosa palo y oro, abandonó triste, cabizbajo e inédito el coso después de haber actuado como sobresaliente de los dos diestros titulares del mano a mano. Ni un mísero quite pudo llevarse a la boca porque ni Juli ni Ponce tuvieron ese detalle mínimo exigible de compañerismo. Y eso que estamos hablando de dos “mandamases” de La Fiesta. Los clarineros de La Maestranza de Sevilla amenizaron y anunciaron los cambios de tercio durante la corrida. La cadena Punto Radio Sevilla llevó a cabo desde el callejón la retransmisión radiofónica del festejo.
"El Juli" se encontró en primer lugar, segundo de la tarde, un animal bizco de pitones y negro, que contuvo un cierto fondo de raza a pesar de su flojedad inicial. Quitó por chicuelinas y una media para pasar luego a una faena de concepto ligado y mandón. El toro escarbaba, embistiendo un punto calamocheante, y provocó un susto y un revolcón al torero en un descuido del madrileño en el centro del anillo. Entonces fue cuando el discípulo de Roberto Domínguez se espoleó y desmelenó, sacando a flote su casta de figurón en tres estimables series en redondo con la derecha y otra más, de bastante largura, al natural. Con el cuarto, dejó un templado recibo capotero a la verónica ganando terreno hacia los medios y abriendo el compás. La media de remate resultó ajustada. El astado, tardo y de poca clase en la muleta, sin embargo peleó bien en varas en un único puyazo. Fue una corrida de “monopuyazos” y cambios de tercio con sólo dos pares de banderillas. Vamos, para variar… El de Velilla de San Antonio intentó de agradar siempre en la faena y se esforzó para conseguir el triunfo con denuedo mientras sonaba “Amparito Roca”. El final fue de cercanías y de arrimarse a los pitones con péndulos por detrás de la cintura. Aguante y dominio hubo en una postrera tanda con la zurda y mucha torería en un molinete y kikirikí. Ante el sexto, otro excelente toro, lo hizo todo muy despacio y medido desde que se abrió con el capote Julián López. Una larga cambiada de hinojos en la primera raya fue jaleada intensamente por el público, que fue el depositario del brindis del quehacer muleteril. Insólito a estas alturas de la película fue que algunos espectadores pidieran que “El Juli” cogiera los palitroques. Su última labor, plena de toreo largo y de mano baja por ambos pitones, fue alegrada por el pasodoble “Ópera flamenca”. Un trincherazo le salió muy artístico y un circular invertido que ejecutó puede calificarse como interminable. Las postrimerías fueron pintureras, con adornos y detalles de bastante gusto y expresión. Enrique Ponce abrió plaza con un cornúpeta cómodo de defensas y con un bello quite por delantales a pies juntos rematado con dos extraordinarias medias tras el encuentro en varas de su oponente. Brindó al respetable un trasteo poderoso y técnico, que quizá pecó de frío porque los pases fueron instrumentados de uno en uno. El “zalduendo”, sosote, al tercer muletazo tendía a reponer y no contribuyó en exceso al lucimiento del espada. El tercero, gacho de cuerna y grandón de volumen, sirvió para ver al poderdante de Ruiz Palomares y Valencia tesonero con la franela. El enemigo desarrolló complicaciones y fue tobillero, acabando rajado en tablas al final de una faena donde el de Chiva se confió más por el lado diestro que por el izquierdo. La apoteosis y el arrebato llegaron en el quinto, con “Jaqueco”, marcado con el número 17 en la Moheda de Zalduendo y, con un Enrique, muy decidido y que salió a “revientacalderas” tras el triunfo asegurado ya por su compañero. El saludo a la verónica clásica fue garboso, con una sentida media arrebujada. “Jaqueco”, único toro de la corrida al que entraron tres veces a banderillear, fue colaborador al máximo y hasta casi la extenuación. Repitió y repitió con nobleza y con la boca cerrada siempre, provocando el delirio entre la afición espartinera y el perdón de su vida. Un indulto histórico que pasará a los anales de la Tauromaquia porque es el primero que se produce en los dos años escasos de existencia de esta recoleta plaza aljarafeña. También ayudó, y bastante, el maestro levantino que principió su obra con unos luminosos ayudados por bajo de planta genuflexa. Inconfundibles y marca de la casa. Los cambios de mano fueron dignos de pinturas de Llopis. Los derechazos, espléndidos, y con la zurda conté al menos cinco tandas excelsas y magníficas. Una de ellas muy enfrontilado, y otra de cintura rota con el cartucho de pescao característico de su repertorio y sin el estoque. Tuvimos la suerte de ver a un grandioso Ponce, en su salsa, que vendió muy bien la fenomenal mercancía de un burel de bandera al cual el público pidió el perdón de su vida con entrega y algarabía. Sonó “El gato montés”, aunque “Jaqueco” -recuerden su nombre, señoras y señores-, de felino no tenía nada y sí mucho de casta y sangre brava. El pañuelo naranja desencadenó definitivamente el júbilo general y el héroe de la dehesa se fue camino de su patria campera, previo paso por los corrales de la plaza, mientras “Espartaco” padre paseaba en hombros al amigo Enrique en la vuelta al ruedo triunfal del otro protagonista de un momento inolvidable y que perdurará para la posteridad en mi memoria. Larga vida al caudal de nobleza y bondad de “Jaqueco”… ojalá le sirva a Fernando Domecq para seguir engrandeciendo a la especie única del toro bravo de lidia.
En notas apartes, me gustaría señalar un par de detalles. El animal indultado se llamaba “Jaqueco” según el veterinario del festejo, marcado con el número 17 y el guarismo 3. Otros profesionales hablaban de que el burel se llamaba “Juguete”. El resto de “zalduendos” presentaron los siguientes números y guarismos: 169/2 (1º), 9/3 (2º), 6/3 (3º), 4/3 (4º), 41/3 (6º), 3/3 (sobrero primero no lidiado), 54/2 (sobrero segundo tampoco corrido). Por último, mi agradecimiento personal a Felipe –es de bien nacidos ser agradecidos-, de la empresa Esdelsa, por sus múltiples muestras de amistad y amabilidad para conmigo y en todo momento. Con personas así, el proyecto y el compromiso taurinos de Espartinas nunca caerán en saco roto. Estoy seguro. FOTOS: Antonio Ramos Calderón y Matito, de TOROSCOMUNICACIÓN
Opina sobre este artículo en nuestro FORO DEL ALJARAFE Antonio Ramos Calderón |
|||||||||
|
|||||||||