Toros
   

LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón

LA "TAUROLÍRICA", DE ANTONIO ALCÁNTARA IBÁÑEZ, EN ESPARTINAS

Con una hora de retraso, comenzó el pasado viernes, día 16 de marzo de 2007, el recital de poesía que el escritor y crítico taurino Antonio Alcántara Ibáñez dio en la sala (o nave) de conferencias de “Planeta Toro, I Feria del Toro Bravo y su medio ambiente”. La desorganización y la falta de previsión de los responsables de la muestra espartinera fueron los principales motivos para que el interesante y cultural acto tuviera una floja entrada en los engalanados y preparados tendidos. Aún así y con estos contratiempos inesperados, el granadino-sevillano Antonio Alcántara Ibáñez rayó a una gran altura en su terreno de la oratoria lírica y no defraudó a ninguno de los que le seguíamos y aguardábamos con anhelo. Rompió plaza con una sincera autopresentación por el pasillo principal y central del recinto que sorprendió y gustó a propios y extraños, prosiguió con una loa a la Espartinas taurina y ensalzó el valor del nacimiento del toro bravo. Ya en el estrado y con su atril presto, enseñó el pañuelo blanco y él mismo se lió en un ficticio capote de seda para iniciar el paseíllo de su particular corrida imaginaria.

Se acordó de sus raíces sembradas en la tierra de La Alhambra y el Albaicín y nos rescató la obra de Manuel Benítez Carrasco y Federico García Lorca, dos poetas granadinos y universales. El llanto elegíaco por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías en la voz de Antonio Alcántara contuvo fuerza expresiva y fue un derroche de arte y pellizco al corazón. Tampoco se olvidó de cantar a la grandeza y la belleza del burel en el campo, de defender el indulto en la plaza, de citar a la Giralda y la Torre del Oro y de rememorar la rivalidad entre los dos grandes genios del toreo de la primera mitad del siglo XX, Joselito y Belmonte. La lírica en Antonio Alcántara Ibáñez suena enjuta y seria, pero a la misma vez es emotiva, cercana y engancha al respetable para que permanezca hasta el final clavado en sus asientos. Brindó a su amigo rehiletero “Campitos”, presente entre el atento público y padre de la actriz trianera e internacional Paz Vega, un poema que recitó sobre la banderilla y su suerte. ¡Qué detalle!

Nuestro rapsoda Antonio, dada su condición de profundo aficionado a La Fiesta, también tuvo alusiones en su obra a la Barcelona taurina y antitaurina y planteó un duelo “desigual” entre la Ministra Narbona y el “místico” José Tomás. Como colofón brillante a una hora intensa de recital poético, el literato Alcántara Ibáñez nos deleitó con el duende del amor y los “cinco toritos negros” de su añorado paisano Manuel Benítez Carrasco. Como epílogo, la enjundia de mi querido amigo Antonio Alcántara se fue perdiendo en el horizonte de la noche y acabó haciendo un agradecimiento final a todos los que tuvimos la suerte de escucharle y seguirle el otro día en la verdadera capital del Aljarafe sevillano… y eso que el "espontáneo" ebrio Juan Marcelo Rodríguez Ramírez “El Rociero”, antiguo novillerito de Benacazón y actual empleado del Taurotoro de Caldas, hizo de las suyas con sus continuos “jaleos” y efusivos “olés” a lo largo de todo el magnífico acto.

Enhorabuena y mi más sincera felicitación para tí, maestro Antonio. Estuviste como los verdaderos ángeles cantores del cielo y las musas de la inspiración no te fallaron ni abandonaron en día tan bonito e importante para tí…

 

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Antonio Ramos Calderón
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