Toros
   

LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón

BRISAS VERANIEGAS DE FUTURO EN LA ROMÁNTICA PLAZA DE ESPARTINAS 

Ayer por la tarde, al filo de las ocho menos diez del día martes 17 de julio de 2007, me adentré por las escaleras interiores de la Monumental del Aljarafe para asistir al segundo tentadero-semifinal del II Bolsín Taurino Ciudad de Espartinas III Memorial María Regla Jiménez de la tercera edición de la Feria del Toro y de la Luna de Juan Belmonte, cuando me topé de pronto con que la primera vaca del evento ya se encontraba bajo el peto del caballo del picador Antonio, camperamente vestido como mandan los cánones del sabor de la dehesa. Es decir, llegué tarde a medias porque uno no es adivino y si en un cartel pone a las ocho de la tarde, lo normal es que el festejo anunciado empiece a esa hora y no veinte o treinta minutos antes. En fin, con menos de un cuarto de plaza cubierto por el público –y eso que no valía dinero entrar- y con una ligera brisa que no molestó en exceso a los participantes durante la romántica y agradable tarde noche canicular, se tentaron sobre el ruedo diez hembras de la ganadería sevillana de Juan Antonio Ruiz Román “Espartaco”, que desarrollaron un positivo juego en líneas generales. Destacaron por su nota general las corridas en noveno y décimo lugares.

Antonio Jesús Espaliú Gallardo, de la Escuela de Camas y ganador el año pasado de este mismo Bolsín en la categoría de añojos, estuvo correcto con la derecha y artista con la zurda ante la primera becerra, noble y de larga duración. Kevin de Luis, también discípulo de El Almendro, toreó templado en redondo y, Manuel Rodríguez León, de Écija, se mostró más verdecito pero dejó también detalles de buen gusto. La segunda vaca, corretona en el piquero y pastueña en la muleta, nos permitió ver a un Daniel Sotillo, pupilo de Pepe Luis Vargas, bastante puestecito y con voluntad; a un jerezano Ángel Puerta Pérez con arrojo y decisión; y a un Pedro Enrique Calvo Capilla, de La Algaba, que buscó y encontró la ligazón revelando cierta evolución personal y torera con respecto a actuaciones anteriores suyas por estos lares.

El animal tercero, que cumplió en varas, correspondió al portugués Julio ¿Marcelo?, aperreadillo y con buenas maneras, y al malagueño Antonio Santana, templado y con ganas. El bovino cuarto, enrazadito y con algunas mínimas complicaciones, fue para tres chavales lusos poco rodados llamados Joaquín, Miguel y Francisco. El cornúpeta que hizo quinto, bastante colaborador, fue probado por los alumnos de la escuela local espartinera. El nazareno Manuel Fernández Ruiz derrochó su aplomo y prestancia habituales por ambos pitones, Javier Jiménez Avecilla, de formas espartaquistas, anduvo con mando en plaza y, por último, Elio Martín Carmona, estuvo vertical y valeroso pero con el defecto de la muleta retrasada.

El astado sexto, berreón y boyante, también fue a parar a manos de aspirantes del país vecino lusitano. Andrés da Silva, con buen corte a la verónica clásica, toreó con interesante estética de muleta. El rubianco Duarte intentó la profundidad y la halló y, Wilson, ansioso, siempre quiso lucirse. La Escuela de Ronda se hizo presente en la arena con la hembra séptima, con muchos pies de salida y repetidora en la franela. Contemplamos aquí a un Miguel Rincón Segura entonado al natural, a un Jonathan López “El Yoni” solvente y con oficio y a un Eduardo Reyes Jiménez más mecánico y eléctrico. La vaca octava, cumplidora en el equino y noblota aunque un tanto mirona en la pañosa roja, permitió excelentes trazos de Ernesto Javier Tapia “Calita”, la mano baja de Álvaro Gil de la Calle y un menor acople en José Manuel Tirado, los tres de la Escuela Taurina de Sevilla.

La becerra novena, de procedencia Torrestrella y con humillación ante los engaños, fue a las telas de David Parrilla Hidalgo “El Tamiro”, valiente en el toreo de rodillas y con ritmo y sentido de la colocación, y de Francisco Jesús Martín Liñán “Peraltita”, que sufrió dos desarmes y se amoldó mejor por el lado diestro. Ambos jóvenes son de la Escuela del Parque Amate de Sevilla donde Enrique, apoderado del matador de toros gitano Juan de Félix, y Luis Mariscal hijo ayudan a que los adolescentes se hagan personas y toreros de futuro. En este penúltimo acto, también actuó el portugués ¿Julio? Marcelo, con ganas pero desarmado feamente en una ocasión. El animal décimo, de encaste Guateles, resultó de un comportamiento bravo y con clase, muy bonancible y que acudió con alegría y prontitud al picador. Magnífica condición de la “espartaca” que nos dignó del lucimiento del impaciente –y con razón- malagueño Manuel Fernández Rodríguez, compuesto a la verónica y con bastante seguridad y largura con la franela colorá. En este último capítulo también actuaron en repetición Kevin de Luis, lánguido y sobrio pero con estela a seguir, y el portugués Andrés da Silva, con expresión relajada. Aquí, además, tuvo su oportunidad un tal luso Francisco José López Pescador, correctito a secas.

En resumen, agradable y romántica tarde noche, a pesar de la “sorpresa” del adelanto de horario sin previo aviso y nota negativa en los dos chicos de la Escuela gaditana de La Línea de la Concepción que no acudieron a la cita aljarafeña y se les apuntó su incomparecencia. Sus nombres, al parecer, son Javier García López y Félix Eduardo Rubial Sánchez. Las causas de sus no presencias habrá que preguntarlas a su director y profe… como en el cole.

 

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Antonio Ramos Calderón
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