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LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón MANUEL FERNÁNDEZ RUIZ PISA FUERTE EN ESPARTINAS
Plaza de toros de Espartinas (Sevilla). Gran final en la categoría de erales del II Bolsín Taurino III Memorial María Regla Jiménez. III Feria del Toro y de la Luna de la localidad aljarafeña. Sábado, 21 de julio de 2007. Noche fresquita y un cuarto de entrada generoso. Se lidiaron seis erales de la ganadería de El Añadío (sangre Coquilla, según me informaron), bien presentados y de juego variado, aunque positivo y óptimo en líneas generales. David Parrilla Hidalgo “El Tamiro”, de la Escuela Sevilla-Amate, de frambuesa y azabache, tres pinchazos y media baja y efectiva (silencio tras un aviso). Brindó al público una faena con oficio y solvencia de estimables naturales, a pesar de los tres desarmes que le produjo su antagonista, noble y rajadote. Finalizó por manoletinas y ayudados por alto a dos manos. Manuel Fernández Rodríguez, de la Escuela de Málaga, de purísima y oro, media en los blandos que provoca derrame (palmitas). Se las vio y se las deseó ante un “torito” fuerte, serio y de comportamiento geniudo, que además escarbó y contuvo sus lógicas complicaciones. Dos desarmes soportó el costasoleño con el capote y, tras brindar en señal de agradecimiento a Espartaco padre, no terminó de confiarse ni de autoconvencerse nunca con la muleta siempre demasiado retrasada y escondida. En definitiva, hizo lo que buenamente supo y pudo… El verdadero triunfador de la torera noche del Bolsín fue Manuel Fernández Ruiz, de la Escuela de Espartinas, de azul pavo y oro, estocada caída (dos orejas). Le cupo en suerte un bovino abecerrado, vareadito, terciado y colaborador al que le endilgó de salida una larga cambiada capotera de rodillas al hilo de las tablas. Luego, André da Silva quitó por gaoneras y, Manolito de Dos Hermanas, brindó a un amigo del tendido una obra muleteril donde imprimió despaciosidad a sus ya de por sí finas y tersas maneras. Sonó “Rajón fale” en honor de su pañosa roja continuamente planchadita y “muerta”, que exprimió al máximo a su oponente. Dos cambios de mano resultaron colosales. Pisó fuerte este chaval, que durante el invierno se ha estado preparando duramente con Curro Molina, César Girón y Antonio Nazaré en su pueblo, y pide empresas mayores para su gran concepto y valor. André Alexandre da Silva, de la Escuela de Portugal, de blanco y oro, estocada trasera y atravesada (dos orejas). Aseado con la capa, protagonizó un poderoso tercio de banderillas con un último par al quiebro en los medios. Brindó al respetable una labor deslavazada ante un material paradote, esaborío y de escasa transmisión. Le tocaron “Amparito Roca”, sufrió un desarme y epilogó por manoletinas, para variar… Javier Jiménez Avecilla, de la Escuela local de Espartaco padre, de teja y oro, un pinchazo y estocada desprendida (dos orejas). Destacó con el percal en dos largas cambiadas de hinojos, antes de que Wilson Proença quitara por navarras en su turno correspondiente. Con la franela, el hijo del teniente de alcalde del mismo nombre de pila y hermano de Borjita, tiró bien con la zurda y encontró menos acople por el pitón derecho de un novillote berreón y bonancible. Tres desarmes afearon el asunto y cerró por ayudados por alto. De todas formas, ayer Javier estuvo menos despierto que en otras ocasiones anteriores sobre ese mismo bonito albero. Y que no se me enfade nadie… Por último, Wilson Filipe Proença, una de las cuotas lusas de este certamen, de blanco y oro, dos pinchazos y estocada (dos orejas), demostró buenas maneras con la capa y vislumbró su facilidad rehiletera con reunidos pares –el tercero más desigualadote-. Brindó su trasteo muletero a un señor del callejón -¿era el famoso Pedro Faria?- e hilvanó series voluntariosas aprovechando la pronta embestida del eral de El Añadío, que cada vez se fue quedando más corto. Este Wilson se mostró aún verdecito, pero intentó con afán hacer las cositas más o menos con gusto y aplomo. Las bernadinas postreras sobresalieron por su ajuste y ceñimiento. Habrá que ver a este adolescente cuando se encuentre más rodado y obtenga mayor bagaje. De momento, recordaremos su rimbombante nombre… Como colofón, la periodista Laura Tenorio tomó el micrófono e hizo públicos el veredicto y la decisión del jurado. El tercer clasificado fue Wilson Proença, con 54 puntos; el segundo puesto para Javier Jiménez con 60 puntos; y al primer escalón del podio de triunfadores –aunque todavía no salga en el Carrusel Taurino de Barto y Juan Ramón, todo se andará- subió el nazareno Manolito Fernández Ruiz con 64,5 puntos, quien ya el año pasado había quedado tercero en este mismo Bolsín. Al término del festejo –que se me olvidaba- salieron en hombros por la Puerta Grande y en hermana comunión los aspirantes espartineros (Jiménez Avecilla y Fernández Ruiz) y los portugueses (Da Silva y Proença). Adiós al Toro, a la Luna de Juan Belmonte, a la Yerbabuena, a la noche veraniega aljarafeña, a los fados, a los coroneles, a las apoteosis y a un Bolsín modelo que quizá debiera tener mayor repercusión mediática en 2008 porque, desde luego, es un ejemplo a seguir por la pasión y el mimo que ponen sus organizadores y por la gratis asistencia de espectadores todos los días, incluyendo tentaderos y finales. Una pregunta retórica y con perdón: ¿Por qué coño no acude más gente a estos agradables y románticos eventos de privilegiados enclave y diversión para el verdadero aficionado?
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