Toros
   

LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón

"LAS EDADES DEL TOREO" TRIUNFAN CON FUERZA EN ESPARTINAS

Plaza de toros de Espartinas (Sevilla). Domingo, 9 de septiembre de 2007. Feria y fiestas patronales en honor a la Virgen de Loreto. Festival taurino a beneficio de la Asociación Española de Neurofibromatosis. Casi media entrada en tarde-noche nublada y amenazante de lluvia. Por este orden, se lidió un novillo de la ganadería jiennense de Román Sorando, bien presentado y noble (1º); otro utrero de Luis Algarra, bonito, pastueño y con clase (2º); un eral de Juan Antonio Ruiz “Espartaco”, incansable repetidor (3º); y tres añojos más de “Espartaco”, el cuarto colaborador, el quinto bonancible y el sexto con humillación. Éxito ganadero por tanto, incluso al segundo y al tercero le concedieron la vuelta al ruedo en el arrastre. Los seis actuantes iban impecablemente vestidos con traje corto campero.

Antonio Ruiz Rodríguez “Espartaco padre”, un pinchazo y entera habilidosa y desprendida (dos orejas). Animoso con el capote, dio una larga cambiada de rodillas en el tercio y quitó, luego, por valientes tafalleras rematadas con poderosa media. El negro zaino que le correspondió en suerte recibió dos puyazos largos en el piquero y le pusieron dos pares de banderillas. El maestro de la escuela local brindó a su hijo Víctor una faena templada y pausada de muleta a los sones de “Amparito Roca”, dejando detalles de su magisterio y experiencia. Abusó de los tiempos muertos y, al final, vinieron los adornos y alardes de cara a la galería.

Adolfo Suárez Illana, estocada (dos orejas y rabo). Su excelente “algarra” peleó fuerte en varas en una única entrada y le permitió realizar una labor muleteril sosegada, principiada toreramente por alto y que prosiguió con entonadas tandas por el pitón derecho. El aficionado práctico, político de profesión y herencia, se gustó también al natural a pesar de un desarme y cerró por manoletinas. Por cierto, tuvo el gesto cariñoso de brindar su obra a un niño enfermo de la asociación que se encontraba en el callejón junto a sus padres.

Javier Jiménez, pasada en falso y atropellada, un pinchazo, estocada a ley y un descabello (dos orejas y rabo). Buen aire a la verónica ganando terreno hasta los medios en el saludo, prologado con una larga cambiada de hinojos en el tercio. Brindó su quehacer al mismo niño pequeño que se encontraba presenciando el festejo con sus padres desde el callejón, como ya hiciera su compañero de cartel Suárez Illana anteriormente. Los derechazos le salieron largos y encajados ante un animal que hacía el avión al embestir. Ligó extraordinariamente en el centro del redondel, aunque por el lado zurdo hubo menos acople en la intentona. El desarme no empaña su compostura, aplomo y seguridad mostrada ayer. Epilogó por manoletinas ajustadas.

José Manuel Salado, un pinchazo y estocada caída (dos orejas). Voluntarioso con la capa, se las vio ante un añojito negro que se dolió encogidamente cuando se le clavó un par de rehiletes en el lomo. Brindó al público el sobrino del alcalde y comenzó por ayudados por alto a dos manos. El pasodoble “Ópera flamenca” sonó en su honor y el chaval demostró mayor reposo que en anteriores comparecencias en este “su” coso. Destacó en las series diestras por su forma de componer, siempre buscando la verticalidad.

Borja Jiménez, media atravesada (dos orejas y rabo). Menos arrebatado y arrebatador que en otras ocasiones precedentes, se enfrentó a un becerro negro bragado al que le endilgó, de salida, una larga cambiada de rodillas al hilo de los tableros. Movió con templanza el percal a la verónica y dibujó dos garbosos remates a una mano. Brindó trasteo a su maestro Espartaco padre y sobresalió con naturales tersos y derechazos con raza. El menudo rubio sufrió un pequeño achuchón sin consecuencias.

Por último, se hizo presente sobre el albero Juan Antonio “El Nieto” que saludó a su negro zaino oponente con artísticas verónicas y una preciosa media de remate. Tras los dos pares de banderillas de la discordia, contemplamos como este joven movió acompasadamente su zocata y toreó con ritmo y sentido con la franela, a pesar de un desarme. Con la mano derecha, expresó relajación y desmayo. Todo dentro de un corte muy clásico y con sentimiento. Habrá que ir siguiendo su incipiente andadura como becerrista porque, de momento, se le intuye un interesante concepto y unas maneras de estilista. Mató de estocada y le premiaron con las dos orejas y el rabo.

En consecuencia, final feliz para esta feria aljarafeña septembrina que acabó con Espartaco padre, con el seudopregonero de la Luna y el Toro de 2006, con los hermanos Jiménez Avecilla, con José Manuel Salado y con “El Nieto” saliendo triunfales por la Puerta Grande del recinto… eso sí, cada uno por su propio pie y no en hombros del paisanaje como habitualmente se gasta por estos lares. En octubre, en torno al 12, se volverán a celebrar festejos en Espartinas que saldrán anunciados muy pronto. Los rumores que llegan a mis oídos van por los derroteros del retorno de luces de alguna que otra “vieja gloria” o “vaca sagrada” y del acontecimiento histórico-taurino de un equipo de fútbol centenario… ¿se cumplirán estos novedosos designios? En pocos días saldremos de dudas. 

Fotografía de Juan Téllez Finlayson

   

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Antonio Ramos Calderón
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