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LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón CRÓNICA DE UNA PUERTA DEL PRÍNCIPE INESPERADA
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Viernes, 12 de octubre de 2007. Día de la Hispanidad y festividad nacional de la Virgen del Pilar. Corrida de toros organizada para la Cruz Roja hispalense. Festejo número 39 y último de la temporada en el coso del Baratillo, fuera de abono. Tarde soleada y perfecta de temperatura. Casi media entrada, y siendo generosos, en los tendidos. Se lidiaron cuatro ejemplares de la ganadería onubense de Don Gerardo Ortega (1º, 3º, 5º y 6º) y dos de Parladé (2º y 4º), bonitos de hechuras y de lámina, muy en tipo. El primero (9/02), pastueño y bobalicón; el segundo (12/02), alegre y pronto; el tercero (10/02), soso y una pizca protestón, acusó un puyazo trasero; el cuarto (1/03), esaborío y de poca clase; el quinto (11/02), bravo, enrazado y repetidor, con interesante tranco y recorrido en la muleta, fue sin duda el mejor burel del encierro; y el sexto (2/03), con picantito y castita, pero un tanto desclasado. Primero, tercero y cuarto fueron silenciados en el arrastre; segundo y sexto resultaron aplaudidos; y el quinto, un gran toro, recibió una atronadora ovación en su camino hacia el desolladero tirado por las cascabeleras mulillas.
Salvador Cortés, quien actuó como único espada, de celeste purísima y oro, estocada desprendida (fuerte ovación tras petición de oreja); pinchazo y estocada que provoca rojo derrame (una oreja cariñosa); casi entera (palmas); bajonazo infame (palmas); impresionante estoconazo sin puntilla, a ley y a tumba abierta (dos orejas); estocada caída (una oreja como llave para abrir la cerradura de la ansiada Puerta del Príncipe).
Incidencias: Se desmonteraron tras banderillear un fenomenal Curro Robles en el primero, Paco Peña y Juan Luis Serrano en el tercero, y Luis Mariscal tras dos normalitos pares de rehiletes en el cuarto. Hicieron las veces de sobresalientes Miguel Ángel Sánchez, de tabaco y oro, y el sempiterno David Saleri, de catafalco y azabache, quienes quedaron totalmente inéditos y no fueron invitados por el maestro a participar ni en un mísero quite. Feísimo detalle que hasta mi vecino de localidad ayer –uno de los hermanos televisivos Matamoros- lamentó. ¡Estamos olvidando las formas y la liturgia taurómaca de siempre! En cuanto al tema de los brindis, los hubo de todo tipo: al público, a los empresarios de Pagés, a la abuela, a la Duquesa de Alba y a su novia. Las dedicatorias a la abuela y a la novia fueron las más emotivas y sentidas por Salvador Mariscal Cortés, que es su verdadero nombre y apellidos completos. Por otra parte, reseño que en el reconocimiento veterinario previo al espectáculo se rechazaron dos reses de Don Gerardo Ortega: la número 36 por el motivo de la “falta de peso” y la 50 por “falta de conformación zootécnica”. Los sobreros de La Dehesilla y José Luis Pereda, que no saltaron a la arena y quedaron en los corrales maestrantes afortunadamente, llevaban los guarismos 11/02 y 3/03 respectivamente.
Se rompió las filas del ilusionante y bello paseíllo de la plaza del Arenal ayer y no hubo ovación previa de ánimo y respeto a un hombre que tenía el gesto de enfrentarse a seis astados al final de una dura y poco reconfortante temporada personal. Sin embargo, Salvador Cortés luego comprobó que no podía tener quejas de un respetable sevillano que, aunque escaso en cantidad, después se entregó y vibró con el aljarafeño. Ante el cinqueño primero, todavía en sazón de ambiente frío, combinó chicuelinas y tafalleras sin enmendar la plana en un variado quite. Con la franela, dejó dos suaves y destacables series por el pitón derecho a los sones de la música y bajó el diapasón con la zurda. La primera oreja de la tarde la arrancó del serio segundo, de Parladé, donde dibujó la verónica clásica ganando terreno y con el compás abierto. La media de remate contuvo medida y sencillez. La faena a éste también mereció el acompañamiento musical de la banda de Tejera porque el de Mairena del Aljarafe hizo las cosas como Dios manda en derechazos largos y templados y en naturales poderosos. Los altibajos y las fisuras fueron las mínimas, aunque sí las hubo.
Un pequeño bache en intensidad y brillo hubo en los bovinos tercero y cuarto. Al tercero, un burraquito cinqueño de Ortega bien presentado, lo recibió el matador graciosamente a pies juntos a la verónica y fue mal picado por el varilarguero de turno. Salvador tiró de su firmeza, oficio y solvencia habituales para pasaportar a tan deslucido y poco sublime material. El cuarto, de Parladé, destartalado de cuerna y que ya estuvo de sobrero para los festejos del pasado San Miguel –con las idas y venidas de camión de Ellauri que esto supone porque volvió al campo por una segunda vez- sangró mucho en el caballo por culpa de un puyazo trasero y, además, sufrió un volatín. El trasteo no tuvo ni pena ni gloria pero sí un desarme en las postrimerías, aún así los comienzos poseyeron torería y su aquel con ayudados por alto y trincherillas.
El
lío llegó en el quinto cuando se hizo presente sobre el albero “Clavellino”,
nombre mítico de toro que nos recordó por su nomenclatura a los olvidados
“guardiolas” de María Luisa Domínguez y Pérez de Vargas, y un valiente
Salvador Cortés lo esperó en chiqueros de rodillas a portagayola. La emoción
subió de tono cuando luego le endilgó una salutación de verónicas a pies
juntos –con media y revolera de notas- que hizo que las palmas echaran
verdadero humo. Con Sevilla ya encandilada, llevó a su oponente al equino con
chicuelinas al paso. En el montado, lo cuidaron y el mairenero lo sacó pronto
para ejecutarle otro quite por chicuelinas, esta vez ya más asentado y
ajustado. Como una sucesión de acontecimientos, Salvador cogió los palitroques
y llevó a cabo un tercio arrojado a los sones de “Suspiros de España” –a
gloria suena este pasodoble en el coso del Paseo de Colón-. Dos pares fueron al
sesgo y de poder a poder, uno de dentro a fuera partiendo desde el estribo y,
otro, resultó ser un fallido par al quiebro. Con la pañosa roja contemplamos
al mejor Salvador Cortés –al del bienio 2005-2006-, que se sintió muy a
gusto ante un animal que hacía el avión prácticamente al embestir y se
rebozaba en los vuelos. Principió obra con el doble pase cambiado por la
espalda citando desde el platillo y el hijo de Pepín Tristán se dejó caer con
el single “Dávila Miura”. Bordó dos tandas con la derecha y aguantó el
nivel con la zocata en una única serie. Acto seguido, el quehacer alcanzó su
cenit con unos derechazos, de nuevo, templadísimos. Finalmente se adornó con
trincherazos macizos y kikirikís que encantaron a la afición. La vuelta al
ruedo, con romero y la bandera de España en sus manos, simplemente triunfal y
jubilosa a más no poder fue. Dos orejas de efecto balsámico y desatascador y,
en nuestra memoria, quedó también la codicia de “Clavellino”. Y
en el sexto, otra vez a portagayola, pero ahora de una manera más ligerita e
intercalando en la salutación verónicas con chicuelinas más efectistas. Sin
duda, Cortés buscaba la cuarta oreja y el pasaporte para cruzar el Pórtico de
la Gloria del toreo. Dos picotazos del “gerardo ortega” en el piquero y el
de procedencia “juampedro” que llegó crudo al último tercio de la lidia.
El aljarafeño demostró tesón, ganas y sometimiento con la diestra y se acopló
menos al natural. Sin embargo, aquí pecó de acelerado y es, por ello, que su
actuación de cierre cautivó menos y regaló menos poso y resposo. Se ciñó en
el epílogo con unas bernadinas y, tras caer el “bicho” y pasear la orejita,
fue sacado en volandas, y casi procesionalmente, por la soñada Puerta del Príncipe
por segunda vez en su carrera. Independientemente de otras consideraciones que a
uno se le pueda venir a la cabeza, lo cierto es que este joven matador de toros
de veintiséis años está muy vivo cuando algunos malos agoreros ya le daban
por muerto. Espero que en 2008 Salvador Cortés retorne a la senda de los
triunfos en las plazas de relevancia y su nombre suene en las principales
ferias. El mairenero dispone de moneda valiosa en el mercado de intereses
empresariales de La Fiesta, ahora sólo le queda saber jugarla y arriesgarla en
aquellas bolsas donde realmente sea cotizada y apreciada… Opina sobre este artículo en nuestro FORO DEL ALJARAFE Antonio Ramos Calderón |
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