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LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón ESPARTACO Y ECHANOVE BUSCARON CONEXIONES ENTRE TOREO Y TEATRO EN CAJASOL
El actor Echanove: “Ispiración más humo es igual a humo. Trabajo más inspiración es arte”. El diestro aljarafeño Espartaco: “La competencia es una falta de respeto a tus maestros, pero tienes que entrar en ella para llegar arriba”.El sexto ‘Mano a mano de Cajasol’, celebrado el pasado mes de diciembre en el Centro Cultural Cajasol de Sevilla, volvió a buscar conexiones entre el toreo y las artes escénicas con el matador de toros espartinero Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’ y el actor Juan Echanove ante un auditorio abarrotado de aficionados y partidarios de ambas personalidades. El acto se desarrolló de forma fluida, a modo de diálogo entre los protagonistas, y en él aparecieron contenidos profundos, pero también surgió la chispa de la anécdota y los asistentes pudieron disfrutar de una velada amena y hasta divertida por momentos. Abrió fuego Juan Echanove, que se sintió muy a gusto en el antiguo Teatro Álvarez Quintero hispalense, hoy sede de la Fundación Cajasol: “Podemos hablar de teatro, de toros, de comunicación o de arte, pero al final acabamos hablando de la vida”. Con este planteamiento inicial, actor y torero fueron desgranando conexiones entre sus dos profesiones como la comunicación con el público, la concentración, la técnica y la inspiración. Sobre este último aspecto, Echanove fue muy claro: “La inspiración está bien, pero con trabajo. Inspiración más humo es igual a humo. El trabajo más la inspiración es arte”. Para Espartaco la inspiración puede fluir por muchos caminos, basándose en la técnica, “adelantándote a las reacciones del toro y sabiendo llegar al público con cualquier manera de interpretar el toreo”, dijo, a lo que añadió: “si te llega a tí mismo lo que haces en el ruedo, los demás también se emocionan contigo. El sentimiento y el corazón es lo que llega al público”. Echanove zanjó el tema: “Cuando tu actuación fluye de manera natural, en el toro y en el teatro, estás alcanzando la faena perfecta. Se trata de hacer la vida mejor durante dos horas a las personas que vienen a verte”.
Los miedos del torero y el actor antes de salir al ruedo o a las tablas de un teatro fueron analizados con maestría por parte de los dos protagonistas de este nuevo ‘Mano a mano de Cajasol’. Espartaco explicó el difícil trago de los momentos previos a la lidia y concluyó diciendo que una vez que llega a la plaza “muchas veces te darías la vuelta si te dieran la oportunidad”, idea que Echanove ilustró y extendió al caso de los actores: “No es normal ponerse delante de un toro o salir a un escenario para que te mire la gente. Se nace con ello, nace de dentro. Enfrentarse con un animal o una platea no es normal, pero son dos actividades que han concitado la atención de la gente desde la noche de los tiempos. No se puede prohibir la emoción de un colectivo. Sería como prohibir la música. Podemos prohibir la música, pero no su emoción. En el toreo pasa igual. No se puede prohibir la emoción de una tradición que viene desde tanto tiempo atrás”. Espartaco y Echanove explicaron durante este mano a mano celebrado en Sevilla que su amistad se consolidó durante el rodaje de la película ‘Manolete’, del director Menno Meyjes, donde cada uno quedó atrapado por los valores humanos del otro. Además, Echanove elogió el trabajo realizado por Espartaco en el filme, en el que llegó incluso a coger una cámara al hombro para grabar un plano mientras toreaba a un toro. El actor también recordó como “entrañable e irrepetible” el trato con los banderilleros con los que compartió el rodaje, entre ellos Espartaco Chico, Juan Currín y Rafael Guerrero.
Uno de los momentos más intensos de la noche llegó cuando Espartaco explicó la necesidad de competir desde muy joven con los que habían sido sus maestros admirados: “Desde muy niño lo que peor llevaba era tener que faltarle el respeto a los grandes maestros. Conviví mucho con Paquirri, él fue muy importante en mi carrera, pero yo llegaba a la plaza diciendo ‘tengo que ser mejor que mi maestro’. Y eso para mí era una falta de respeto. La competencia es una falta de respeto hacia los demás, pero tenía que entrar en ella para llegar al sitio que yo quería ocupar”. Anécdotas sobre los primeros pasos de Espartaco, cuando actuaba como lobo en el espectáculo de El Chino Torero en América, y pistas sobre las preferencias taurinas de Echanove, que se declaró ‘morantista’ y aficionado por herencia materna, salpicaron una velada de lo más completa en la que se volvió a comprobar que torero y actor hablaban un lenguaje común: el del arte.
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