Toros
   

LA CRÓNICA, de Antonio Ramos Calderón

UNA CORRIDA MIXTA MÁS TERRÁQUEA QUE INTERPLANETARIA EN ESPARTINAS

Plaza de toros de Espartinas (Sevilla). Sábado, 8 de marzo de 2008. Planeta Toro, II Feria del Toro Bravo y su Medio Ambiente. Tarde primaveral en jornada de reflexión electoral. Lleno en los coquetos tendidos y gran ambiente fuera y dentro del coso. Corrida mixta en el debut como empresarios de los integrantes de Ruedos Bravos en la segunda plaza de Sevilla y su provincia. Al romper el paseíllo, se guardó un respetuoso minuto de silencio por las muertes de la niña Mariluz y de Isaías Carrasco. Emotivo detalle espartinero. Se corrieron dos ejemplares –novillos toros, según rezaba el cartel- de Arucci para rejones, en primer y cuarto lugares, de poca clase y mansote uno y, bonancible aunque de más a menos el otro. El primero fue pitado en el arrastre y, el cuarto, aplaudido. Ya en lidia ordinaria a pie, se lidiaron cuatro bureles de la ganadería de Hermanos Tornay, justos de trapío y presentación en líneas generales, con manejabilidad en sus comportamientos. El segundo, noble y colaborador; el tercero, flojo y reservón; el quinto, de escasa energía pero con cierto recorrido y tranco; y el sexto, repetidor. Segundo, tercero y quinto fueron silenciados en sus respectivos caminos hacia el desolladero tirados por las mulillas. El sexto, quizá el mejor del encierro de Tornay, fue ovacionado.

El caballero rejoneador Diego Ventura, vestido de impecable traje corto campero oscuro, pinchazo hondo y rejonazo de muerte (una oreja); rejonazo trasero y desprendido muy efectivo (dos orejas y rabo)

Manuel Díaz “El Cordobés”, de rosa palo y oro, nuevo en este coso, estocada tendida y dos descabellos (una oreja); estocada tendida y traserilla (una oreja)

David Fandila “El Fandi”, de nazareno y oro, también debutante en Espartinas, estocada caidilla (una oreja); estocada y descabello (dos orejas)



El primer novillo toro del espectáculo salió con la divisa de Tornay, aunque seguramente perteneciera a Arucci como ponía en la cartelería y la anécdota fuera producto de un pequeño error de cálculo del mayoral en los corrales. De cualquier forma, el “bicho”, marcado con el 125 en los costillares y negro meano, fue castigado con dos rejones de salida y tropezó las cabalgaduras de Diego Ventura. El hispano-luso probó equinos jóvenes y noveles en su primer envite y, aún así, su actuación resultó vibrante y afanosa, sobre todo en banderillas, ante un paradote bovino. Colocaciones desiguales se mezclaron con giros inverosímiles y piruetas en la misma cara del utrero, delatando el excelente alarde de doma y monta de este precoz chaval. Dos cortas y una rosa, con olor a La Puebla del Río –esta última en todo lo alto-, abrocharon su quehacer. En el segundo de su lote, Ventura sí sacó a sus caballos titulares. Al onubense “arucci”, negro, serio y fuerte, le puso tres rejones de castigo (uno de ellos al quiebro). Con su estrella “Guaraná”, el bello corcel lusitano-brasileño, Ventura arriesgó en banderillas y, con “Morante”, ejecutó dos quiebros magníficos por su maestría y ajuste. Las cortas, acompañadas de valientes y cabales pasadas, gustaron y calaron en el público. Por cierto, ¿tan difícil es que los ayudantes de las cuadras de los rejoneadores actuales muestren durante las diferentes lidias los nombres de los caballos que saltan sucesivamente a la arena con unos cartelones grandecitos desde el callejón para que todo el mundo los reconozca? Sólo pregunto, vamos...

Aseados lances a la verónica instrumentó Manolo Díaz “El Cordobés” al saludar al segundo del festejo, un “tornay” negro –número 96- y cómodo de pitones que recibió un puyazo y al cual le clavaron sólo dos pares de frías. El teniente de alcalde Javier Jiménez sigue en sus trece de sacar su veloz pañuelo y de dejar cojo el segundo tercio, con un 33% menos de contenido. El de Arganda del Rey esbozó dos chicuelinas en un discontinuo quite y, un tiempo después, brindó su labor al respetable. Con la franela, muchos pases –algunos mantazos- y casi ninguno con fundamento. Conectaron más con las tribunas los chascarrillos, los desplantes, los rodillazos, los cabezazos en la testuz y las carantoñas varias dirigidas hacia sus seguidores. Y de postre, para que la parroquia estuviese contenta, tres saltos de la rana, menos “yeyés” y glamourosos que los que daba su glorioso padre en la época de “Los Beatles”. Nada reseñable y de importancia hizo con el percal en el negro mulato quinto, marcado con el 118 en la paletilla. Otra vez un puyazo y dos pares palitroqueros, que hay prisa... Brindó faena al maestro local Antonio Ruiz “Espartaco” padre y principió con suaves muletazos por alto. En esta ocasión, los derechazos contuvieron un mayor tono pero, al natural, la cosa más bien pudo autocalificarse de vulgarota y perfilera. En las postrimerías, el poderdante de Taurocaldas ahogó las embestidas del astado con encimismo y alardes de su cosecha variopinta y particular por todos conocidos.

Colorado ojo de perdiz y de poquita arboladura fue el tercero, primero del lote de El Fandi. Larga cambiada de hinojos al hilo de las tablas y verónicas clásicas y pulcras de capote. Un picotazo en el montado y, a los sones de “Nerva”, David Fandila Marín protagonizó un tercio de banderillas desigual. El primero, a la moviola y, el tercero, de poder a poder, pueden calificarse como buenos pero, el segundo, halló fallo en el momento del embroque por los adentros. Sin embargo, el granadino brindó al Aljarafe un trasteo voluntarioso y templado, donde aplicó técnica y cercanías a la deslucida acometividad de su enemigo. Bastantes pies de salida y alegría tuvo el negro sexto, el más bonito de hechuras de la corrida, y con el cual David se mostró bullidor a la verónica en la salutación. Luego, vinieron unas chicuelinas al paso para llevar el cornúpeta al caballo y la grata invitación a David Saleri –de rosa palo y oro-, sobresaliente del espectáculo, para que se estirara en unas gaoneras. Sí Sr. Fandila, así es la liturgia de la tauromaquia, ojalá tus compañeros sigan el ejemplo dado y no sean tan rácanos e insolidarios como lo son, habitualmente, en la misma circunstancia... El diestro nazarí respondió por tafalleras en su turno y pasó a coger los palos para deleite de los asistentes al confortable recinto. Con “Ópera flamenca” de banda sonora, aquí sí demostró que es un auténtico portento de los rehiletes y que está marcando un estilo personalísimo. Cuatro pares puso, el tercero al violín, dando las ventajas a su oponente y conociendo perfectamente el sentido de los terrenos y las distancias. Encandiló y enfandiló a la masa, a quien brindó la obra muleteril. Sobresalieron los largos derechazos y los toreros pases de pecho dentro de un aceptable nivel. Buscó la variedad con los molinetes y acabó más aturullado al final, con populistas circulares y, también, las rodillas sobre el albero.

En conclusión, nada sorprendente bajo el sol. La estrella de Orión no regaló su polvo cósmico y, tras dos horas y treinta y cinco minutos de festejo, los tres toreros igualmente salieron a hombros por la Puerta Grande de la Monumental aljarafeña. Planeta Toro sí, pero la esperada corrida mixta divagó por lo terráqueo y anduvo lejos, muy lejos, de lo interplanetario. Igual con la Luna de julio los astros nos traen mayores riquezas para los aficionados de la zona. Por ahora, vayan llamando a Houston, Houston...

Fotografías de Arjona/Toromedia
 
 

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Antonio Ramos Calderón
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